viernes, 23 de abril de 2010

El puente japonés

Veníamos de transitar dos caminos dispares, la lectura del libro Iconologías, nuestras idolatrías postmodernas, del sociólogo francés Michel Maffesoli, y la audición de la Sinfonía número 6 del compositor ruso Shostakovich. Del primero nos quedó la reflexión de que existían dos tipos genéricos de sociedad simbolizadas respectivamente en periodos históricos puerta (de prohibiciones y separación a ultranza entre lo privado y lo público, momentos de grandes relatos, apogeo de las ideologías y las elites, hipocresía institucionalizada) y espacios puente (mezcla y comunicación sin trabas, hedonismo hasta la saturación individualista, culto por el cuerpo, las sensaciones y las emociones). Con el atormentado músico eslavo habíamos compartido una introspección acerca de la soledad del ser humano, de la máscara que se apodera de nuestras entrañas de forma radical e inevitable. A sus tres movimientos, largo, allegro y presto, tuvimos la irreverencia de identificarlos como el espíritu de la soledad, la burlona soledad y aquelarre de soledades.



Con este bagaje a las espaldas, nos topamos en Madrid con la exposición de Monet y la abstracción, en concreto con su cuadro El puente japonés (existen varias versiones del mismo).



Detenernos ante El puente japonés nos suscitó un torrente de pensamientos. Vimos en la obra una reunión insospechada entre impresión, recuerdo y movimiento, lo que es tanto como decir presente, pasado y futuro. En otras palabras, mirada, mito y deseo.



Monet construyó un jardín, al que dejó crecer hasta su máxima exuberancia. Una vez logrado el cénit de su esplendor lo pasó al lienzo en presente riguroso. Tuvo un propósito: esperar que la artificialidad se hiciese cultura. Un jardín no es naturaleza virgen sino artificio pensado, mito de la supremacía y versatilidad del ser humano sobre la naturaleza repitiéndose a sí misma. Una vez pintada la idea en su pasado, Monet cogió el pincel y la detuvo en el arte. Su mirada es la esencia del presente, presente que sólo es mirada, un círculo que nos remite al absurdo de la existencia humana, que sin la idea, ese sedimento que no es más que pasado, recuerdo y evolución sería invivible en el dolor/placer que es el aquí y ahora (la soledad sutil y desconcertante de Shostakovich).



Monet nos invita a pasear por El puente japonés como una vivencia extrema que desborda los límites de lo pensable. La vida no es más que recuerdo, mirada y movimiento de instante a instante (Krishnamurti dixit), tránsito de eternidad a eternidad, de soledad a soledad, un diálogo entre nuestra animalidad primaria y el escaparate de nuestras finalidades sin meta posible.



Monet abre las puertas al individualismo feroz y rampante en el que hoy estamos inmersos, al presenteísmo posmoderno retratado en positivo por Maffesoli. Pero es curioso el matiz dialéctico que introduce simbolizando esa libertad de jardín en un puente, arte artificial, valga la redundancia, donde los haya, construcción humana, lugar pasajero, espacio que viene de un propósito y predio donde podrían florecer eclosiones de humanidad y comunión siquiera fuese efímera entre las soledades de Shostakovich que no hallan acomodo amable en la sinfonía abstracta del emocionalismo sin recuerdo ni porvenir del imperio global que hoy nos contiene.



El puente japonés hay que saborearlo en la soledad del otro que viene a nuestro encuentro y que nunca dejará de ser precario y conflictivo. Lo mismo da que sea cuerpo, idea o silueta. Sin el otro no hay ética; sin puente no hay estética; sin soledad radical no habría necesidad ni de puertas ni menos aún de puentes para salir o volver a ella.

martes, 20 de abril de 2010

Territorio de intuiciones

Las huellas de aquel beso

Son ahora vahos de traición

Alimentando alrededores

Esquejes que brotan

De la misma sinfonía

Todo es ella

La soledad voraz

Vestida de blanco

Bajo la oscuridad

Del instante que apremia.



Todo es instante

Plagado de fantasmas

Palabras sin sentido

Un río de secuelas

Un olvidarse del olvido

Un regreso a casa

Cual Ulises

Travesía informe

De emociones que escapan

Sentimientos moribundos

Fuegos que se apagan.



Ella es instante

Inmensidad de pulsiones

Como el proceloso ponto

Odisea

Tumba

Losa

Melodía que suena lejana

Preludio de recuerdos

Fantasía llenando vacíos.



Ella es

La lluvia

Que araña

Los adentros.



Toda ella

Es el instante

Que media

Entre una eternidad

Y otra.

Eterno infinito

Venía

entretejiendo un poema

imposible.

Cada pieza

encajaba

en su querencia

mientras iba

caminando

andante

sin rumbo.

Ángulos con sombras

dalias declinando

al atardecer

de su belleza

con rostros en fuga

y presagios amables.

Eran remembranzas

de otros trayectos

acariciando tiempo

volátil Eros

Tánatos discreto.

Deambulaba

empapándome

de mi propio existir

como un azucarillo

disolviéndome

en la espesura

del trasiego.

Eterno infinito

morir viviendo

rumores de agua

murmullos al aire.

domingo, 18 de abril de 2010

ALIENACIÓN

No somos
Sólo somos en tanto que compramos.
En tanto que vestimos. Somos apariencia. Nos olvidamos de nosotrxs mismxs. Vivimos en el futuro que nos gustaría y en el pasado del que nos arrepentimos. Somos orgullosxs ególatras o deprimentes suicidas. Irremediablemente enfermxs de soledad y de emociones vacías.

PODER.DINERO.AMOR.TRABAJO.CONOCIMIENTO.DEMOCRACIA.

Son los fines honorables a los que tiende la existencia humana.
Son objetivos de plástico.

Compramos sentimientos, nos empapamos de tonterías.

Existimos sin querer, puro accidente.

Creemos en el desarrollo, y en la solidaridad, y en el buenismo.

Obviamos las contradicciones, las bellas contradicciones, los problemas, la diversidad, la individualidad, lo concreto.

Abstraemos hasta morir.

Y morimos, siendo ajenxs a lo que somos.

miércoles, 7 de abril de 2010

¿QUÉ SABEMOS?

Estoy sumida en el estudio de ciencias eruditas, el sol está ahí afuera, llamándome. El campo alberga muchos más saberes de los que encierra una pizarra.

DOS POR DOS, CUATRO; DOS POR TRES ...

Las personas de ciencia piensan en su gloria venidera...no sé cómo expresarlo, me parecen ridículxs, con sus artículos, intenando definir la realidad de forma objetiva. Redactan libros de texto para ovejas

BEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

¿Algún/a pedante intelectual ha mirado las estrellas? Creo que sólo han leído sobre ellas...son demasiado orgullosxs como para mezclarse con la impura realidad, demasiado esfuerzo es levantar la cabeza del libro para fijarla en el firmamento...

ECUACIONES, FUNCIONES, TRADUCCIONES, TEAORÍAS, FÓRMULAS, CONJUGACIONES...

Nos olvidamos del campo, del pueblo, no sabemos comer, no sabemos sentir, no sabemos escuchar, no sabemos hablar, no sabemos plantar, no sabemos hacer un fuego...

AQUÍ EN LA CIUDAD

Somos unos estúpidxs