lunes, 29 de marzo de 2010

Dios...

Semana Santa. Quizás este año la Iglesia intente depurar a base de películas piadosas su mala reputación. O a lo mejor recurre de nuevo a las bulas y compra su perdón con dinero ensangrentado. Las beatas irán desclazas, pisando el asfalto, portando velas y cirios. Llorarán por un muerto de hace 2010 años, pero no derramarán ni una lágrima por las víctmas de la Iglesia. Y, mientras tanto, pederastas disfrazados con sotana dan sermones a diario predicando la moral cristiana, y siguen pululando por las parroquias de barrio, absorbiendo la conciencia de lxs vecinxs. Católicxs enfremxs, reprimidxs. Y nada cambia...

Lxs vecinos siguen siendo fieles a Dios. Nadie le pone los cuernos a nuestro señor. Hemos contraido con él el sagrado matrimonio indisoluble a base de tragarnos hostias simbólicas todos los domingos: la hostia es el cuerpo, la hostia es el lavado de cerebro, la hostia es la sumisión, la hostia es el golpe contra la conciencia...

El papa, el cura, el párroco, el sacerdote, el cardenal...todos son siervos de dios y amos de mil voluntades.

jueves, 25 de marzo de 2010

Pérdidas

Un dime bajo siete llaves
presunto olvido
de un pánico inconfesable.

Un juicio previo
lamiendo las entrañas
como un perro lazarillo.

Una bocanada de humo
haciendo oasis
en un páramo de hambre.

Un instante de pasión
con la mente cerrada
al río que nos lleva.

Una conversación de conceptos
sin diálogo concreto
colgándose ausencias en la solapa.

Un mojarse en veredas
de territorios extraños
para llegar a lo mismo.

Un grito sordo
Un tocar trémulo
Una huída calculada
Un penetrar liviano
Un andar vacilante
Una silueta persistente
Unos y otras
Otros y unas
Pérdidas son ganancias
Derrotas imaginando nortes singulares.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Ella se ha ido

Se ha ido. A tientas regreso sobre mis pasos, acariciando el rastro de sus presencias. La primera ojeada al espacio, la mirada clavada en el espejo.

Las inercias me pueden, pero pugno contra las costumbres enraizadas. Me detengo en una reflexión fortuita. No le doy importancia alguna. Un rictus natural quiere convertirse en sonrisa. Pequeños detalles se agolpan en la puerta de las rutinas.

Entro en la cocina. El reloj persigue impertérrito la misma trayectoria de siempre. Más acusadas, las sombras rivalizan con el blanco inexpresivo de los azulejos. No sé qué hacer. Me dejo transportar.

Resuena la música consabida: adaptarse es morir en vida. Un ruido de la calle me saca de mi solipsismo enigmático. Es la cartera. Aguzo la escucha, quizá llame. Concentro toda mi atención en una posibilidad aleatoria. Tic tac.

El mundo parece situarse al alcance de mis deseos. Este momento es naturaleza muerta. Solos el tiempo y yo, una inmensidad que gira muy despacio. Oigo un respirar leve, acompasado. Está cerca y lejos. No soy yo, es el otro, un misterio que integro en mis entrañas.

Intento dar sentido a esta planicie difusa. La cafetera se ha enfriado. Quizá llueva, el cielo vive la duda en un gris tenue.

Los alrededores avanzan. Se trata de una emoción difícil de expresar. El momento es sutil, tejido de seda. Todo parece estar en sus sitio; la quietud resulta deslumbrante. Relámpagos de adentros muy profundos.

Se impone no volver atrás. A pesar de ello, cada ráfaga es una brisa contraria plagada de recuerdos y fetiches. Se instala múltiple y paradójica: movimiento siempre in crescendo, descensos suaves, vueltas y más vueltas sobre un sí mismo de contornos casi imperceptibles.

Me dejo ir por las palabras, que brotan como diminutos esquejes independientes. Otra vez los objetos se apoderan de mi mente. Una vaga e inconcreta conciencia universal se adueña del propósito sin bordes. Atisbo una violencia creativa en cada composición aleatoria: bodegones de cerámica en el fregadero, una columna de rebanadas de pan tostado, el cenicero rebosante de restos frescos de tiempo ya consumido.

Entre tanto desamparo imprevisto, tal vez necesario, estiro los músculos, atempero los nervios, y me ofrezco una calada honda de suspiros. Observo mis manos, residencia a la intemperie de millones de años de evolución paciente. Los sentimientos abren las ventanas de mi ser, vanos casi microscópicos por donde huyen esquirlas que se confunden con el todo.

El relato reincide cosido a la precariedad de un segundero ajeno a mis cuitas personales. No tiene sentido recurrir a interrogantes complejos. Los adjetivos precisos no guardan ningún significado oportuno. La prisa no existe.

Para probar la condición inasible del tiempo he subido y bajado las escaleras varias veces. El devenir toma forma en el círculo apenas soñado. Se repiten los trayectos, hasta la fugacidad más nimia me saluda como a un viejo conocido.

Es muy fácil transitar entre olas de algodón y nubes ondulantes. Tengo la íntima seguridad de estar mojado por acontecimientos improbables dentro de densos silencios. Regreso y partida van de la mano.

La sucesión de ahoras no tiene fin. Oteo una reunión de llamas en flor, de sonrisas provocadoras y de laberintos unidos por un horizonte compartido: no llegar a ninguna parte. El tesoro fugitivo es un duende a la vista, una suerte de sastrecillo valiente confeccionando tálamos insignificantes para descanso y solaz de consistencias evanescentes, sustancia pura, materia incorruptible, aromas punzantes, sortilegios eróticos y encantamientos que se autodestruirán en el aire como pompas de jabón. En esas explosiones inconmensurables me acomodo. Ellas me reconfortan y me hacen cosquillas de sabores perpetuos.

Un rayo de sol apuñala la mañana. Mi no sé qué se pone de parte del cielo gris. Incondicionalmente. No tengo que entornar los ojos para ver con nitidez la radiante oscuridad que me rodea, una tiniebla cálida y dulce, un vaivén muy próximo al precipicio, a la libre caída por el tiempo sin suelo y el vacío sin retorno.

Este alud matinal está plagado de alientos anónimos y secretos indescifrables. Ha sido una caminata de improvisaciones en blanco y negro y de matices en gris.

Ella se ha ido. De repente, la oscuridad diáfana. Se ha ido la mañana. Me he quedado a solas con mi luz interior. A solas con el tiempo.

Objetos inasibles

Mujer
Hombre
Camino
Soy tierra
Pasando voy
Uno y desuno
Carne
Deseo
Horizonte
Toma aliento
Llego justo
La noche ya está encima
Río de lava
Cristales ardiendo
Sombras chinescas
Mirada tras la cortina
Soledad sin norte
Huellas en desbandada
Silencio canalla
Aquelarre, silencios
Más que silencio
Cantidad de silencios

desperdicio

Desperdicio I
Historia nacional
meretriz del patriota.

Desperdicio II
Palabra de honor
hasta el siguiente orgasmo
de egoísmo.

Desperdicio III
¿Dos más dos?
¡Depende de qué!

Ajedrez constitucional

Esta democracia nuestra tiene un tope evidente por arriba (un reflejo que viaja hacia abajo y se expande como una metástasis por todo el suelo político hasta el reciente abrazo ramplón y populista del Sr. Borbón y el inefable Ferrarito Alonso), más allá del Rey nada hay que hacer. Franco lo eligió a dedo y nuestros padres constitucionales, vía consenso al margen de la sociedad, lo elevaron a las alturas inexpugnables de la primera magistratura de la España democráticoliberal, hurtando el debate sobre la forma de Estado más apropiada para la nueva etapa posfranquista. Desde entonces, acallados a golpe de referéndum ad hoc, los habitantes del ruedo ibérico nos hemos tragado tal imposición porque sí hasta llegar a la estulticia más inaudita pronunciada hace un par de años por el otrora insigne adalid del comunismo patrio Santiago Carrillo, hoy vocero bien remunerado en honores y prebendas laudatorias por sus sabias opiniones acerca de las excelencias borbónicas: vivimos en una república coronada. ¡Toma tomate! La frase publicitaria nos aherroja aún más en el posibilismo fundacional de vuelos cortos del sistema español. Esta democracia nació limitada, se desarrolló con limitaciones y ojito con saltarse los límites impuestos por las elites hegemónicas.

Supondría craso error quedarse en críticas de baja intensidad a la institución monárquica. Todas son ciertas y más que evidentes: viven de puta madre, utilizan (porque así lo quiere el establishment) el erario público para solazarse a su antojo y, además, desde la irresponsabilidad más absoluta (lo dice la Constitución, ¡eh!). Los Borbones no pueden ser imputados por la vida que llevan ni por las barreras políticas e ideológicas que les mantienen en la burbuja de cristal, mientras sus súbditos-ciudadanos permanecen suspendidos a divinis en su libertad de darse, no mediante otorgamiento plebiscitario de príncipes legisladores, un esquema estatal más acorde con los tiempos laicos y posmodernos que hoy corren por nuestras venas. El Rey no debe ser encausado ni por nada ni por nadie, pero sí la Constitución.

El mito borbónico es anacrónico y paralizante, un símbolo de otras épocas para sedar la capacidad de autodeterminación colectiva popular. Desde que Juan Carlos I inauguró la democracia, se ha querido convertir a la institución que representa en el Bien inefable por antonomasia, campeón contra la asonada del 23-F, primus inter pares del sistema mezclando a sus descendientes con sangre plebeya y adelantado de las españas autonómicas como marca de referencia para vender mejor un refrito de españolidad en esa globalidad tan competitiva y depredadora que hoy habitamos todos (o casi todos). Cada faceta apuntala un aspecto peculiar del mito. Es Bien porque mora en la cúspide (nobleza obliga); estuvo ahí (¿dónde?, porque aún no se ha escrito un estudio riguroso sobre el golpe de Tejero y Cía, el asunto continúa siendo tabú, ¿qué mito no se nutre de interdicciones tácitas?); en Él somos todos (su familia contiene ya sangre del común), y por último, sirve de enseña útil y versátil para ese sueño de imperialismo tardío de mediana potencia con ínfulas de grandeza en el que las principales firmas transnacionales españolas procuran hacerse un hueco felino en la globalización actual. El Rey, a pesar de lo dicho, sigue sin tener culpa de nada. Y es verdad, no es ironía.

El asunto que nos ocupa es de mayor complejidad. Desde el punto de vista estético, la monarquía española ya no resiste ni los posados demodé de Marivent ni los mensajes elcorteinglés navideños ni las caminatas en medio del fervor callejero de papel cuché. Los expertos en imagen están convirtiendo a la familia real en la más irreal de todas, un conglomerado de recortables pijos en náuticos y piel tostada julioiglesias, que más se asemeja a una estampilla de nuevos ricos horteras en busca de un eldorado de mismisidad (un lugar en el mundo coherente) imposible de fijar en sus impolutas sonrisas dentríficas. El babeo generalizado de los medios de comunicación forma parte de ese escaparate cutre que a fuerza de idiotez instantánea quiere mantenernos a raya, en la anomia democrático liberal, ese cuadrilátero ficticio en el que lo probable y lo posible son las dos caras de la única moneda de curso legal. Los Borbones, repito, no son ya responsables ni de sus posados orgánicos (nevados, campechanos, etc) , habría que reclamar a una renovada Constitución que los pusiera en el sitio que merecen, a pie de calle, en un piso de hipoteca, luchando en la precariedad laboral, como la inmensa mayoría…

En cuanto a la perspectiva política, la realeza hispana aún juega un papel fundamental como prenda indispensable de las componendas alicortas del posfranquismo de caña y tapa urdidas en el bar de la esquina. La derecha montaraz la impuso como pin reconocible entre el fardo de su pasado y su continuismo irredento, mientras que la izquierda contemplativa (PSOE) y la eurocomunista domesticadora (Carrillo y acólitos reconvertidos en lobby residual de lo que pudo haber sido y no fue) la acogieron e impulsaron en nombre de la realpolitik acojonada que dejó a la clase trabajadora de este país de países con la cara partida en mil pedazos por los Pactos de la Moncloa y el alma emasculada después de haberse fajado por una democracia popular participativa (y republicana), que en esos precisos momentos era mejor estacionar sine die en aras de un consenso canalla a la baja y sin el concurso activo de los movimientos sociales progresistas. La Monarquía constitucional es el sello a sangre y fuego de la derecha inteligente con la izquierda cobardica, por tanto desalojarla de sus dominios es tanto como poner en solfa el manido consenso, la simpática transición, los intocables Pactos de la Moncloa, la reconversión industrial por la espalda, la entrada mentirosa en la OTAN y tantos otros fetiches y objetos de culto de este territorio al Sur de los Pirineos y al Norte de África.

Cuestionarse la Monarquía juancarlista no debiera ser jamás motivo para que los fiscales generales de turno o de tropa sintieran la ineludible necesidad de lanzar a sus huestes en rescate del interés colectivo. La chusma ya es pueblo, y a diario ve vulnerados sus derechos cívicos constitucionales a diestra y siniestra sin que nadie se acuerde de su maltrecha suerte. Ya que en esta piel de toro encogida nada se mueve desde hace tiempo de modo original y transformador, bienvenidos sean los enganchones radicalrepublicanos contra la Transición Oscura y su Símbolo Real… Tal vez ayuden a provocar debates inconclusos y abrir cauces imaginativos a la democracia que nos contiene, en sentido fuerte y figurado.

Pese a lo expuesto hay que tener muchísimo cuidado con veleidades ligeras que pretendan dar un jaque al rey sin utilizar argumentos democráticos sólidos. España como conflicto no es un problema facilón que se resuelve ni en éste ni en reyes ni reinas sucesivos. España como problema a resolver requiere una participación activa de sus gentes, hoy dormidas en los laureles de un consumismo trepidante de emociones etéreas y varadas en la pugna cotidiana contra la precariedad laboral. Abdicar en el pueblo sería la solución más rápida y menos gravosa, pero por reducción al absurdo no conseguiremos que los políticos, empresarios y sindicalistas (y sus hijos putativos) enfangados del consenso de la transición pseudopactada entonaran el mea culpa y pidieran la jubilación anticipada que a su juicio tan meritoriamente se han ganado. El problema real no es la Monarquía sino sus rinocerontes institucionales y las ideologías conservadoras que le ofrecen aliento bastardo. No perdamos el juicio ni la razón dando cobertura a charlatanes fariseos que solo buscan sensaciones que vender o mistificar la realidad para sacar provecho electoral de ella. Ojo avizor.

lunes, 15 de marzo de 2010

Trébol

Estamos en crisis

un estado mental

que puede pasar

como sustancia

nubosa.

Vivimos el drama

como dolorosa lucidez

para vestir de fiesta

un momento de locura.

Sentimos la tragedia

cuando un vómito insaciable

de pellejos anónimos

mancha el cristal

de nuestra cárcel.

Pero todo se disipa

durante la vorágine

que arrecia.

La crisis

en el rasguño siguiente.

El drama de salón

dentro de un cuadro impresionista.

Al calor de la estadística cobarde

la bella tragedia.

Todo se transforma en leyenda

la crisis casquivana

el drama fugaz

y la tragedia

que se vislumbra

en las riberas de cartón piedra.

Al trébol

de cuatro certezas

le falta una

la hoja afilada

de la memoria

que olvida

qué es la conciencia.

Bellos presagios

El otro, el que me hace soñar con la caricia sublime.
El otro, el que se esconde en los pliegues de mi existencia.
El otro, el de los días de lluvia y tacones imposibles.
El otro, el de la mano trémula indagando la distancia perfecta.
El otro, el que nunca espera nada.
El otro, el que habla con miradas.
El otro está por llegar...

Basura abundante

Abundancia

es la tasa

a satisfacer

por los que viven

de las sobras

de los que fabrican

basura.

En este instante

Quizá

vivir

sea

una llama

extinguiéndose

en el crepitar

de una mirada.

De un silencio

inaccesible.

De un prodigio

que jamás regresa

repitiéndose.

De un quemarse

donde anhelo

crece

entre rastrojos

secos.

De un amar

ausencias

rodeado

de vanos.

De una encrucijada

porosa.

De un seguir

escribiendo.

De un no detenerse

cegado

de arena.

De un sí

negando

la distancia

siempre

presente.

De soles y sombras

siendo

existencia.

De un enigma

mordiendo

hasta

el ocaso.

martes, 9 de marzo de 2010

ESTÁ EN MIS MANOS


Está en mis manos. En mis manos de mujer. Decido cuándo, cómo, por qué, con quién, para qué. No deseo que ningún obispo, sacerdote, cura, peregrino o monaguillo me diga lo que he de hacer. No le permito a Dios darme órdenes. Ningún ente con pene se interpone entre mi vida y yo. Ningún ser celestial me prohibe. Mi vida. Ésa es la que vale, no la de un simple feto. Mi cuerpo es mío. No consiento que nadie me criminalice. Mi cuerpo es mío, más sagrado que la sangre de cristo, mil veces más puro que vuestra virgen. Mi cuerpo, soy su amante,amante yo misma de mí misma, y dejo que otrxs lo amen. Que lo amen, no que lo posean, o que lo vendan. No tengo alma, sólo cuerpo. Mi cuerpo es mío, de nadie más.

domingo, 7 de marzo de 2010

8 de marzo


Mujeres insumisas
IGUALES
Diferentes,
Dueñas de nuestras vidas…

Mujeres que no pecan
Al sentir placer,
Que no asesinan al abortar,
Que no aman
Sin querer

JA JA JA

FERVIENTES,
ACTIVAS,
SANAS.

Deshacedoras
De nuestros propios
Entuertos.

Colapsadas
De recuerdos
Y de historia.

Nosotras

sábado, 6 de marzo de 2010

TAIS-TOI, MON DIEU!



Je suis athée,
Je suis une sans-dieu
Une sans-religion,
Je crois à tout
Ce qui est,
Pas ce que
Nous avons
Créé
Sans en
Avoir besoin.
L’amour
De votre
Dieu
C’est la mort
De tous nous.
¡Pas d’églises !
J’ai un cerveau
Avec lequel
Je peux penser,
Je ne veux pas
Me faire aider
Par le dieu
Des miracles.

TAIS-TOI
MON dieu !

Ici,
Tu n’en as plus rien a faire !

viernes, 5 de marzo de 2010

JORNADAS FEMINISTAS (11 y 12 de marzo)

Llovizna

Sensación algodonosa
de igualdad leve
árboles fieles
a su destino
espacios
encrucijadas
huidas
miradas al detalle
brotando salvajes
ajenas a la teoría.
Recuerdos del futuro
que regresa
sinfonía de contrarios
viajando en círculos.
Hogares en marzo
balcones de luz
asomos primaverales.
Hojas atrapadas
en palabras mudas
papeles manchándose
con barro y lumbre.
Llueve muy despacio
sobre un puzzle construido
de teselas imaginarias.

Cegueras

Renuentes
a la piel ondulante
de lo invisible.

Acostados
en la dulzura insaciable
del petimetre.

Sumisos
ante el canon insípido
de la vida.

Somos ciegos evidentes
fanáticos de lo consabido.

Vivir

Los suicidas quieren vivir.
Vivir eternamente.

Olvidar

Olvidar
los deseos.
Arrancarse
de cuajo
las manos
que quieren
tocar.
Caminar
en círculos
exógenos.
Olvidar
que existe
un lugar
llamado
olvido.
Olvidarlo
todo.
Vivir
en el olvido.
Aprender
caricias
en besos
ajenos.
Mostrarse
desnudo.
Olvidar
olvidar.
Construir
derrotas
bellas.
Alcanzar
pequeños
promontorios.
Olvidar
cada
instante.
Edificar
tormentas.
Tocar
tocando.
Repetir
miradas
voces.
Olvidar.
Comunicarse
olvidos.
Apagar
el fuego
cotidiano.
Reavivarlo.
Olvidarse
de uno
mismo.

Morir

Morir no tiene precio.
Por eso cuesta tanto.

Aquí

Aquí mismo
a través de la ventana
rompiendo el vacío.

Besando la muralla
me refugio aquí
al lado de las sombras.

Tejiendo alambradas
amigo de la araña
aquí me solazo.

Hago morada en el sueño
aquí tenue
dejándome en sus manos.

Otra vez aquí
huésped del retorno
encantador de vaivenes.

Aroma de aquí
extraño en toda patria
banderas de trapo.

La vereda se acorta
la brevedad estalla
soy aquí solo.

Aquí me paro.
Sigue el poema.

martes, 2 de marzo de 2010

Volver

No hay
que ir muy lejos
para volver
a lo mismo.
Pero cada vez
que volvemos
es más grande
la distancia.

Todos ganan

Te dan
el pico
la pala
y te espetan
trabaja.
El trabajo
diario
te dará
el sustento.
Y se van
a sus quehaceres
los que regalan
trabajo
repletos
de la acción
buena.
No puedes fallar
no debes enojarte
has de callar
todo
lo que tienes
por delante
es el futuro
la pala
el pico
tu soledad
golpeando
el presente.
La soledad
es el impuesto
universal
de los que nada
tienen.
Los que regalan
se cobran
el beneficio
de su inmensa
solidaridad.
Todos ganan
los que dan
porque son buenos
los que no tienen
la libertad
de ser uno más
en medio
de su solitario
pasar.
Regalar
y trabajar
son amantes
que se rechazan
flechas
que viajan
en vientos
contrarios.
Tal vez
muy
a su pesar
pese
a ganar ambos
los dos
se pierden
en la distancia
que existe
radical
entre dar
sonrisas
y aceptar
silencios.

Sujeto y objeto

Lo instantáneo
al alcance
de un suspiro.
Sombrero
de paja
para tapar
el gato
que araña.

Escapes

Rodearse de tiempo
para crear
nadas singulares.

Desechos

Desechos (I)
Somos demasiados pocos
para tanta soledad.

Desechos II
La soledad es un espacio
de tiempos muertos.

Desechos III
La soledad duele
en cuerpo presente.
Soledad ajena
no es propiamente
soledad.

Desechos IV
La soledad
no llama
se hace voz
en la soledad
del viento.

Desechos V
Soledad
es un virus
intransmisible.
Soledades
un neologismo
poético
sin sustancia.

Desechos VI
Hablar con tu soledad
es un diálogo
con multitudes
que te consumen.

Desechos VII
Cuando
la soledad
se instala
morirse
cuesta
más caro.

Desecho final
La soledad
pretende escaparse
de la prosa mundana
pero es vulgar
anónima
heroica
inútil
caldo de cultivo
de antipoetas
inadaptados
zombis
marginales
vagabundos.
La soledad es
lágrima seca
distancia
sin puntos cardinales.

Ansiedad

Borrachera de tedio
mil estertores
subrayando
la última palabra:
muriendo.

Absurdo

Querer recitar
un poema
sin palabras
con lágrimas
de esperanza.

lunes, 1 de marzo de 2010

conversaciones con el ordenador


Estábamos el otro día una amiga y yo viendo tranquilamente unas fotos en el ordenador. Cuando de pronto, BUM, CHAS, CRACK, PLIM, apareció una ventana de diálogo sobrenatural. Ingenuas de nosotras, quisimos saber lo que decía nuestro PC, así que leímos, esto fue lo que leímos:

"UNA INTERFAZ TIENE DEMASIADOS MÉTODOS PARA PRODUCIR SUCESOS"

Pardiez, ¿qué carajo quiere decir eso?
¿Y le tengo que dar a "aceptar" o a "cancelar"?

¡EL FUTURO DEL MUNDO ENTERO ESTABA EN NUESTRAS MANOS! O PEOR AÚN, ¡EL FUTURO DEL MUNDO ESTABA EN SUS TECLAS!

SUDÁBAMOS INQUIETAS...

NOS PUSIMOS A REZAR A BUDA Y A MICROSOFT...Y LO HICIMOS, SÍ

A C E P T A R


1000101011000101001010100010101001111110101001001010110010101010101001001011111001010

ERROR

¡R.I.P.!

Vanos

Páginas enteras

formando historias

relatos

en primera persona.



Caminatas

desde estaciones de tren

siguiendo

los raíles del suicidio.



Cuadros de inspiración

de colores ausentes

sobre fondo

de perspectivas en fuga.



Mujeres que atrapan

el rigor mortis

en la cuenca

de su mirada.

Sensación fría

Calle en cuesta

tierra quemada

y mujer húmeda

suplicando

un café

para mañana

-breve encuentro,

fugaz mentira-

al hombre

que junto camina

con sus lágrimas

alejándose

del futuro.

Postal de ruptura.

Ambos

están escribiendo

mis horas

sin saberlo.



Y yo recordando…

Odio

El odio

es

fuego

inocuo.

El mejor

de todos

reside

dentro.

Come

vísceras

se transforma

en metástasis

vive

en los desagües.

Sin él

todo sería

infierno

dulce

cielo

en llamas.

Mentiras

Un vaso de agua

lloviendo tempestades

invisibles.



Una sonrisa amiga

que se detiene

en el umbral de entrada.



Una deuda

apagada

en el interés del olvido.



Una caricia perfecta

calculada

diluyéndose en el destino.



Un camino perpetrado

dentro

de una obra de ficción.



Un te quiero espontáneo

contra el amor

sin palabras.



Un poema

hecho de bucles

prisionero del instante.



Un seguir la huella

de nada

hacia nadie.



Un vivir

deshabitado

a la intemperie

de arrabales

profunda

intensamente

volátil.

Hambre de miradas

Te miran

a los ojos

sin vendas

preguntando

si resistes

su mirada.

Dan ganas

de salir

corriendo

de su hambre.

Son

cenizas

humanas

rescoldos

de un ser

anónimo.

Viven

en el viento

viajan

en el aire

mueren

culpables

señalados

por el dedo

masa.

Su vida

es carne

de guitarra.

Son retales

de un mundo

inefable

ahíto

de emociones

vanas.

Su circunstancia

es el contrapunto

estético

de la belleza

que avanza

con el tiempo

en línea recta

indolente

hacia la nada.

Ser pobre

es oficio

con mucha demanda

no se necesita

crédito

nada más

que lanzar

una mirada

que interrogue

al silencio

recogiendo

las migajas

que olvida

el viento.

Lo que no se barre

lo que volando

pasa

es manjar

del pobre.

¡Qué ricas

viandas!

Bellas piernas

Mujer lo tiene claro

nada de amor

su derrota es un viaje

destino ciego

sin forma

deslices de tibieza.

Habita la noche

entre sábanas de hilo

blancas

con sus bellas piernas

colgando del instante.

A media luz

se duerme

dejando

el libro

abatido por el sueño

inerte

sin dueño.

Amanece

en cualquier página

y sigue

siendo

mujer

de rutinas.

Mujer a secas.

Cincuenta años

de mujer

a mujer

se contemplan

a sí mismos.

Mujer se ríe

del amor

concepto

mientras

sus bellas piernas

liban

la crema

del tiempo

almíbar

prisionero

en la flor

que se marchita.

Un mar de caricias

es todo

lo que pide

para sus adentros

en silencio

la mujer que grita.

Una mirada que se quede

un beso que deje huella

un aliento que acompañe

un imposible que asesine

el pasar pasajero.

Mujer espera

y no espera

porque lo tiene claro

la normalidad

es su pareja

y el soñar

su amante.

Su vida

no admite debate

es lo que es

y sus piernas bellas.

Es lo que tiene

ser mujer

de misterios

transparentes.