Un vaso de agua
lloviendo tempestades
invisibles.
Una sonrisa amiga
que se detiene
en el umbral de entrada.
Una deuda
apagada
en el interés del olvido.
Una caricia perfecta
calculada
diluyéndose en el destino.
Un camino perpetrado
dentro
de una obra de ficción.
Un te quiero espontáneo
contra el amor
sin palabras.
Un poema
hecho de bucles
prisionero del instante.
Un seguir la huella
de nada
hacia nadie.
Un vivir
deshabitado
a la intemperie
de arrabales
profunda
intensamente
volátil.
Machete al anarcomacho
Hace 12 años

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