lunes, 1 de marzo de 2010

Hambre de miradas

Te miran

a los ojos

sin vendas

preguntando

si resistes

su mirada.

Dan ganas

de salir

corriendo

de su hambre.

Son

cenizas

humanas

rescoldos

de un ser

anónimo.

Viven

en el viento

viajan

en el aire

mueren

culpables

señalados

por el dedo

masa.

Su vida

es carne

de guitarra.

Son retales

de un mundo

inefable

ahíto

de emociones

vanas.

Su circunstancia

es el contrapunto

estético

de la belleza

que avanza

con el tiempo

en línea recta

indolente

hacia la nada.

Ser pobre

es oficio

con mucha demanda

no se necesita

crédito

nada más

que lanzar

una mirada

que interrogue

al silencio

recogiendo

las migajas

que olvida

el viento.

Lo que no se barre

lo que volando

pasa

es manjar

del pobre.

¡Qué ricas

viandas!

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