Estamos en crisis
un estado mental
que puede pasar
como sustancia
nubosa.
Vivimos el drama
como dolorosa lucidez
para vestir de fiesta
un momento de locura.
Sentimos la tragedia
cuando un vómito insaciable
de pellejos anónimos
mancha el cristal
de nuestra cárcel.
Pero todo se disipa
durante la vorágine
que arrecia.
La crisis
en el rasguño siguiente.
El drama de salón
dentro de un cuadro impresionista.
Al calor de la estadística cobarde
la bella tragedia.
Todo se transforma en leyenda
la crisis casquivana
el drama fugaz
y la tragedia
que se vislumbra
en las riberas de cartón piedra.
Al trébol
de cuatro certezas
le falta una
la hoja afilada
de la memoria
que olvida
qué es la conciencia.
Machete al anarcomacho
Hace 12 años

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