
Está en mis manos. En mis manos de mujer. Decido cuándo, cómo, por qué, con quién, para qué. No deseo que ningún obispo, sacerdote, cura, peregrino o monaguillo me diga lo que he de hacer. No le permito a Dios darme órdenes. Ningún ente con pene se interpone entre mi vida y yo. Ningún ser celestial me prohibe. Mi vida. Ésa es la que vale, no la de un simple feto. Mi cuerpo es mío. No consiento que nadie me criminalice. Mi cuerpo es mío, más sagrado que la sangre de cristo, mil veces más puro que vuestra virgen. Mi cuerpo, soy su amante,amante yo misma de mí misma, y dejo que otrxs lo amen. Que lo amen, no que lo posean, o que lo vendan. No tengo alma, sólo cuerpo. Mi cuerpo es mío, de nadie más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario