Venía
entretejiendo un poema
imposible.
Cada pieza
encajaba
en su querencia
mientras iba
caminando
andante
sin rumbo.
Ángulos con sombras
dalias declinando
al atardecer
de su belleza
con rostros en fuga
y presagios amables.
Eran remembranzas
de otros trayectos
acariciando tiempo
volátil Eros
Tánatos discreto.
Deambulaba
empapándome
de mi propio existir
como un azucarillo
disolviéndome
en la espesura
del trasiego.
Eterno infinito
morir viviendo
rumores de agua
murmullos al aire.
Machete al anarcomacho
Hace 12 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario