Estaba desnuda delante del espejo de su habitación. A pesar de su actitud calmada, el reflejo le devolvía una mirada obscena, llena de vicio. Fue ese día cuando comenzó a hablar con la Otra, la que se encontraba más allá del espejo, más allá del bien y del mal…
YO: Pero, piénsalo…si lo hago, estará mal…me sentiré culpable, no podré dormir. Prefiero no hacer lo que deseo y tener la conciencia tranquila.
La Otra: Sólo tendrás tranquila tu conciencia social…sólo perpetuarás la moral tradicional. Desprecias el vicio, el sexo, tu cuerpo, el placer, desprecias la realidad y la transformas en protocolo y buenos modales. Rechazas sentirte bien. ¿Dónde está tu buena conciencia?
YO: No puedo hacerlo, ¿qué pensarán de mí?
La Otra: Piensen lo que piensen, pensarán en ti como tú eres. Si das una apariencia de ti que no se amolda a tu verdadera forma de pensar, ¿qué más te dará? Nadie pensará jamás en ti de un modo diferente al modo en el que te manifiestas. ¿No va siendo hora de que te hagas caso a ti misma?
YO: Soy lo que se ve de mí, lo que digo, lo que hago…¿es que la vida es sólo pura pragmática?
La Otra: ¿es que pretendes que la vida sea sólo teoría? Pues claro que es pragmática, y tú lo único que haces es teorizar sobre tu comportamiento. Compórtate, simplemente y desecha la virtud, la virginidad, la pureza, la inocencia, la creencia, el pudor el decoro y la legalidad. Sustituye todo eso por el placer, la alegría, la picardía, la osadía, la duda, la justicia. Que no haya rincón en ti que no sea libre…
YO: ¿Y no me perderé en la libertad?
La Otra: ¿Temes perderte?
YO: Sí
La Otra: ¿Prefieres estar aburrida?
YO: No
La Otra: Pues piérdete… Por cierto, ya es hora de comer…¿Qué hay hoy?
YO: Patatas asadas
La Otra: Qué sosería, ¿no?
YO: Son sanas
La Otra: a mí me gustan más las patatas bravas, ¿me puedes traer un plato? Que estén bien picantes.
Machete al anarcomacho
Hace 12 años

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