viernes, 24 de septiembre de 2010

SORROWFUL

He was a chickenhead, he was so easily frightened by everything!
He had sunk in the wild waves of a threatening ocean: he was only a worker who had complained about health conditions... And he had been shouted because of that reason.
Why?
Why?
Now, he was lost, and alone. No friend had taken care of him because...they were so easily frightened by everything!

martes, 21 de septiembre de 2010

SILÊNCIO

Porém a idade, você é muito bonita!
Já se casou?
Qual é o nome que escolheu para a criança?
O que é que você preparou para o jantar?
É uma mulher muito sensível.
Ela gosta do arte!
Estudou químicas na faculdade? Então, é muito inteligente!

SILÊNCIO!!!!!!!!!!!!!!!!

The void

What’s happening now? - He was writing a new masterpiece and he needed the world to be quiet. Actually, he needed a masterful silence. Shhhh...
A new war
Sheet! I have no time to think about earth problems, you know? So, leave my room, please.
Okay, but, let me say...I think you’ve forgotten where you are: the world and you only breathe, and eat as if there were no problems, and...
Fuck you, my dear!
Okay, okay, i leave you...and no one will open this door. Good bye!

The void was the last thing that seemed to be alive...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Une bonne femme

Le boulot, le travail, des longues heures en faisant ce qu’on n’a pas choisi. Et, finalement, on gagne de l’argent et on achète n’importe quoi pour manger (c’est du poulet ? C’est un yaourt ? Je ne sais pas, car je n’ai pas le temps de m’intéresser à rien, je mange, pas de problème, le poulet a été tué à Maputo, je me fous de tout, LE POULET N’EST PAS VRAIMENT DE POULET…Qu’est ce que je suis en train de faire?)
Le boulot, le travail…Un jour, autre jour…Ça ne me bouleverse, j’ai été élevée par des robots, et je ne sais faire qu’obéir.
Et tout le monde dis :
C’est une bonne femme.

In the earth

She seems to be alive… But she is alone, no one takes care of her...
Of course, she is to leave her house, her live, her belongings...
She is on the point of deciding for herself...
She is sure to win this time...
Why?
So easy...
Yesterday, she grew to know the truth...There’s nothing but freedom...
Everybody thought she had gone crazy...
You, people of the world, you are those who are crazy. You spend your time eating when you aren’t hungry!
You waste your lives taking photos and you forget the most important...

Morning. The dew, the lawn, the sun, the birds chattering (Are they talking about Wall Street? I don’t think so), the smug president of any company complaining about the crisis from the TV set...
All people want me to give up...Want me to be happy, want me to be like them, so peaceful... So boring...So dead...
I’m crying, without any reason...

Any reason?

lunes, 13 de septiembre de 2010

Patatas bravas

Estaba desnuda delante del espejo de su habitación. A pesar de su actitud calmada, el reflejo le devolvía una mirada obscena, llena de vicio. Fue ese día cuando comenzó a hablar con la Otra, la que se encontraba más allá del espejo, más allá del bien y del mal…

YO: Pero, piénsalo…si lo hago, estará mal…me sentiré culpable, no podré dormir. Prefiero no hacer lo que deseo y tener la conciencia tranquila.
La Otra: Sólo tendrás tranquila tu conciencia social…sólo perpetuarás la moral tradicional. Desprecias el vicio, el sexo, tu cuerpo, el placer, desprecias la realidad y la transformas en protocolo y buenos modales. Rechazas sentirte bien. ¿Dónde está tu buena conciencia?
YO: No puedo hacerlo, ¿qué pensarán de mí?
La Otra: Piensen lo que piensen, pensarán en ti como tú eres. Si das una apariencia de ti que no se amolda a tu verdadera forma de pensar, ¿qué más te dará? Nadie pensará jamás en ti de un modo diferente al modo en el que te manifiestas. ¿No va siendo hora de que te hagas caso a ti misma?
YO: Soy lo que se ve de mí, lo que digo, lo que hago…¿es que la vida es sólo pura pragmática?
La Otra: ¿es que pretendes que la vida sea sólo teoría? Pues claro que es pragmática, y tú lo único que haces es teorizar sobre tu comportamiento. Compórtate, simplemente y desecha la virtud, la virginidad, la pureza, la inocencia, la creencia, el pudor el decoro y la legalidad. Sustituye todo eso por el placer, la alegría, la picardía, la osadía, la duda, la justicia. Que no haya rincón en ti que no sea libre…
YO: ¿Y no me perderé en la libertad?
La Otra: ¿Temes perderte?
YO: Sí
La Otra: ¿Prefieres estar aburrida?
YO: No
La Otra: Pues piérdete… Por cierto, ya es hora de comer…¿Qué hay hoy?
YO: Patatas asadas
La Otra: Qué sosería, ¿no?
YO: Son sanas
La Otra: a mí me gustan más las patatas bravas, ¿me puedes traer un plato? Que estén bien picantes.

miércoles, 9 de junio de 2010

YO, CHRISTIANE F. monologo para save the children sobre la drogadición infantil en la decada de los 70 hasta nuestros dias en un mundo desarrollado

A fines de la década de los setenta, se publicó en Alemania una novela testimonial titulada "Wir Kinder vom Banhof Zoo" ("Los niños de la Estación Zoo") por dos periodistas germanos especializados en temas juveniles. La novela obtuvo tal éxito que a las pocas semanas de ser publicada fue traducida a varios países del orbe por la contingencia y profundidad de su contenido.



LA MADRE DE CHRISTIANNE
¿Cómo fue posible que no me diera cuenta de lo que le ocurría a Christianne? Me he hecho esa pregunta en numerosas ocasiones. La respuesta es simple: me hizo falta mantener un contacto permanente con otros padres para asumir la realidad. No me quería rendir ante la evidencia de que mi hija se había iniciado en las drogas. Así de simple. Mantuve los ojos cerrados el mayor tiempo que pude.
Mi pareja, -el hombre con el que vivía después de mi divorcio- estaba sospechoso de la situación hacía tiempo. Pero yo le decía:''Son ideas tuyas. Ella nos es más que una niña''. Ese fue, sin dudas, el error más grande: uno se imagina que sus hijos son incapaces de estar involucrados con las drogas. Yo comencé a preguntarme porque Christianne, evitaba cada vez más el contacto con nosotros, y partía los fines de semana con sus amigos en lugar de realizar cualquier actividad con la familia. Al cabo de un me pregunté a mí misma porque ella actuaba así. Me tomé las cosas muy a la ligera.
Sin duda, cuando uno trabaja, no se preocupa lo suficiente de lo que les sucede a nuestros hijos. Uno ansía conservar la paz y en el fondo está contenta de verlos seguir su propio camino. Por cierto, Christianne llegaba, en ocasiones, con retraso. Pero ella siempre me daba una buena excusa y yo tendía a creer lo que ella me decía. También traté de justificar su creciente rebeldía como algo típico de su edad y pensaba que se le iba a pasar.
Yo no quería ser exigente con Christianne. Personalmente, sufrí mucho en mi adolescencia por ello. Tuve un padre extremadamente severo. En el pueblo de Hesse, en el que nací, era un ciudadano notable, dueño de una cantera. Su educación consistía exclusivamente en prohibir. Si yo tenía la desgracia de hablar con muchachos- sólo conversar con ellos-, ya era merecedora de un par de bofetadas. Jamás olvidaré la tarde de un domingo en particular. Yo me paseaba con una amiga. Dos muchachos nos seguían, a unos cien metros de distancia. Y de pronto, por casualidad, pasó mi padre por allí. Se detuvo en seco, bajó de su auto, y me dio una bofetada en plena calle, me introdujo en el auto, y me llevó de regreso a casa. Todo eso porque dos muchachos caminaban detrás nuestro. Eso me sublevó. Tenía dieciséis años en esa época y sólo penaba en una cosa: en cómo abandonar Hesse.
Mi madre era una mujer con un corazón de oro. Pero ella no tenía derecho a opinar en estas cuestiones. Yo soñaba con convertirme en una mujer culta, pero mi padre me obligó a realizar estudios de comercio para que así pudiera llevar la contabilidad en su empresa. Fue en esa época que conocí a mi esposo, Richard. El tenía un año más que yo y recibía instrucción agraria para dedicarse a la administración de empresas. El también estudiaba para satisfacer los deseos de su padre. Al comienzo, lo nuestro se inició como una relación amistosa solamente. Mi padre decidió impedir que me viese con él. Y mientras más se obstinaba, más me empecinaba yo en contra. suya. Al final de cuentas, no veía más que una solución para conquistar mi libertad: quedar encinta y obligar a Richard a que se casara conmigo.
Tenía dieciocho años cuando esto ocurrió. Richard tuvo que suspender sus estudios y nos fuimos a instalar al Norte, al pueblo en el que vivían sus padres. Nuestro matrimonio fue un completo fracaso. Desde el comienzo, no podía contar con mi marido a pesar de mi embarazo, me dejaba sola durante noches enteras. El sólo pensaba en su Porsche y en sus grandes proyectos.

CHRISTIANNE.
Mi familia era la pandilla. Con ellos encontré la amistad, la ternura y aquellos sentimientos que se asemejan al amor. Sólo el pequeño beso de recepción me pareció un cuento fantástico. Cada uno le aportaba al otro una pequeña dosis de ternura y amistad. Mi padre jamás supo brindarme tanto afecto. Los problemas en la pandilla no existían. Jamás hablábamos de nuestros problemas. Nadie fastidiaba a los otros con sus problemas familiares o laborales. Cuando estábamos reunidos, toda la porquería del mundo exterior desaparecía. Hablábamos de música y de drogas; algunas veces de trapos y en otras nos referíamos a aquellas personas que eran tratadas a patadas por esta sociedad policial. Considerábamos ''correcto'' que cualquiera pudiese robar un auto, desvalijar un banco o un departamento.
Después de mi primer ''viaje'' me sentía una más entre los otros. Fue espectacular. Tuve mucha suerte. Para la mayoría de las personas, el primer ''viaje'' era desagradable y les provocaba pánico. Pero yo me sentí espectacular… Tuve la impresión de haber aprobado un examen. Y después ocurrieron algunas cosas dentro del grupo. Se empezó a sentir una sensación de vacío. La hierba y los ''viajes'' ya no nos estimulaban realmente. Estamos habituados a sus efectos y aquello ya no nos provocaba sensaciones especiales, era como permanecer en la normalidad. Nada especial…
Una tarde, un miembro de la pandilla llegó al Hogar y anunció: ''Camaradas, traigo conmigo algo que es totalmente nuevo; se llama Efedrina. Un asunto fabuloso. Me tomé dos comprimidos de Efedrina- era un estimulante- sin saber lo que estaba tragando. Tomé cerveza junto con los comprimidos porque era lo que estaban haciendo los demás. Tuve que hacer un esfuerzo. Me disgustaba mucho la cerveza porque sentía pánico al ver personas adictas a la cerveza. De repente, en el Hogar comenzó a circular todo tipo de comprimidos. Algún tiempo después comencé a ingerir los Mandrakes- un poderoso somnífero. Aquella vez, el mundo me pareció maravilloso y mis compañeros de pandilla, encantadores. Durante las semanas siguientes arrasamos con todas las farmacias.

los niños de la estación zoo