jueves, 21 de enero de 2010

El Tiempo

Tiempo,
grano de arena en el viento,
invisible, veloz, incomprensible, imparable.

Máquina atroz que arrasa con los buenos y malos momentos,
que no deja tu vida en no mas que recuerdos descontento,
y a velocidad vertiginosa, casi inconsciente quedo.

Buscando tiempo para pensar,
tiempo que nunca llega
¡pido un alto en el camino!

El Tiempo me mira, se ríe y nunca deja de avanzar para alejarnos de lo que es nuestro,
nuestro pasado, nuestra vida,
tiempo en definitiva, pero tiempo solo nuestro.

lunes, 18 de enero de 2010

NO HAY COSA MÁS TRISTE...

Hay cosas tristes
En el mundo,
No penséis en
Cosas
Trascendentales,
No hablo de la muerte,
Ni del suspenso
En algún examen,
No hablo de despechos
Amorosos,
Ni de pérdidas
De dinero.
Hablo, por supuesto,
De apagar los sueños.
Okupamos
Un espacio
Sólo para hacerlo nuestro,
Nuestro, de la humanidad.
Nuestro entero.
Hablamos
De construir
Creando.

Y hoy se cierran
Las puertas
Con candados.

La policía
Defiende
Los intereses
De la mano
Del máster…
¡CEGATOS!


Y nos movemos
Ambulantes,
Nómadas errantes,
En busca
De un lugar
Vacío
Y olvidado
¡PARA LLENARLO
DE PRESENTE!

Qué triste
Es ver
Tapiadas
Las ventanas
Y las puertas
De una casa
Encantada
(okupada)

SIGAMOS ADELANTE.

lunes, 11 de enero de 2010

AS FRONTEIRAS


Onde é que você
Nasceu?
As pessoas
Pensam
Na sua
Pátria
Como
Se fosse
Uma casa
Que eles
Compraram
Com moedas
Nacionais.
Esta ideia
Não é verdadeira.
As linhas
Que desenhamos
Nos planos
São desenhos
De crianças.
Pensamos
Que o mundo
É o nosso
Brinquedo...
BRINQUEDO PERIGOSO!

Onde é que você
Nasceu?

Eu não sou
Espanhola.
Eu não sou
Chinesa,
En não sou
Marroquina,
Eu não sou
Israelita,
Eu não sou
Brasileira,
Au não sou
Americana.
Sou
Terreal,
Mundial,
Universal.
Sou
Nómada,
Errante,
Moro
No céu,
No
Ar livre.
Longe da
Cidade.

sábado, 9 de enero de 2010

Un lindo de discurso de bellas palabras

Al calor del pensamiento único globalizado está emergiendo en España un discurso poscomunista, posmarxista y posmoderno que pretende totalizar el campo de la izquierda. El desamparo teórico en que dejó las alamedas cortadas de cuajo de Allende, el consenso y la transición, y la caída del Muro de Berlín a la izquierda transformadora española se quiere rellenar y revitalizar ahora con presupuestos fundacionales, en apariencia inéditos, construyendo un discurso de laboratorio entre las elites académicas, los líderes de opinión mediática y los dirigentes profesionales sin diálogo directo con la realidad que se vive día a día en la calle.

Es un recetario que esconde y evita el conflicto latente, elaborado a partir de categorías sociopolíticas extensas y no problemáticas con el propósito de llegar a amplias mayorías electorales eludiendo el concurso de la vitalidad ciudadana. En suma, se quiere imponer un discurso que hegemonice sin discusión previa y que se asimile por obra y gracia del miedo atávico al militarismo de la derecha.

Hablamos de un discurso, que bajo la fórmula del debate altruista por arriba, quiere edulcorar y reconducir el tono de las aspiraciones y reivindicaciones de clase a un juego de imagen con las cartas marcadas entre la derechona montaraz de siempre y la izquierdita inteligente y posibilista de toda la vida, o sea, el bipartidismo paralizante PP-PSOE.

La realidad ya no es el campo de batalla de esta izquierda de gurús ilustrados y autosuficientes. Su escenario preferido es ahora el discurso, una competición de esgrima a base de escarceos guerrilleros de baja intensidad donde la sangre no llega nunca al río metafórico de la competición política. En cualquier caso, en esta disputa nadie pierde: el sistema de prebendas hace las derrotas siempre dulces, siempre hay un puesto remunerado en la trastienda pública para recompensar los servicios prestados a la patria común, esto es, la democracia representativa capitalista.

Este discurso blando tiene los siguientes ejes fundamentales precocinados en fogones ajenos a la realidad cotidiana: cambio de modelo productivo y educativo sin postular una nueva sociedad, economía social de mercado bondadosa amén de sostenible, Europa como bandera emocional de enganche poniendo fronteras a la otredad, control de los mercados financieros evitando tocar las estructuras de poder existentes, I+D+i a lo grande sobre bases desarrollistas ancladas en un progreso infinito, fiscalidad atenuada, memoria histórica como pacto entre caballeros y mucha globalización humanitaria de salón a modo de papel celofán que todo lo envuelve en un sorprendente regalo de hermosas palabras.

Esa izquierda diminuta está confeccionando su traje con eufemismos mixtificadores y silencios elocuentes que mirados de cerca dejan ver a las claras sus conciencias anegadas de sueños rotos y adaptaciones descarnadas al pensamiento único.

Jamás hablan de los logros de Cuba ni del bloqueo criminal USA, ridiculizan a Chávez y Morales sin entrar al detalle de sus políticas transformadoras, pasan de puntillas por la experiencia depredadora de China, Palestina ha quedado reducida a un pin de estilo, eluden la crítica a Obama a pesar de seguir embarrado en guerras surrealistas e ideológicas contra el terrorismo, creen en el laicismo como un tótem de tolerancia no beligerante mientras enmudecen ante las ofensivas fundamentalistas de los católicos, nunca les oiremos hablar de explotación pero sí de productividad y piden diálogo social a diestro y siniestro sin escuchar a las bases ni el sentir popular disperso en millones de contenciosos de supervivencia y soledad.

La precariedad que habitamos es de tal envergadura que ese discurso podría tener éxito un instante electoral para caer en el olvido de los pragmatismos superados por la realidad fuerte del día a día. Si callamos, otro discurso suave vendría a reemplazar al anterior.

Es cierto: hay que elaborar un nuevo discurso, pero no podemos dejarlo en las manos y en las mentes de políticos profesionales de pasados heroicos y de técnicos demoscópicos con la vida ya resuelta y futuros bien amueblados. Reflexionemos en voz alta: las elites viven de interpretar la realidad con el propósito de preservar sus intereses ocultos.

viernes, 8 de enero de 2010

CANTATA POPULAR DE TRES SUJETOS PASIVOS EN BUSCA DE SU PROPIA IDENTIDAD

Ese corpiño en pena que transita a paso militar por allá trabaja 8 horas diarias en un complejo industrial, vulgo fábrica, situado en Siglo XXI, una burbuja de cristal de tamaño planetario. Labora para el Capital, un feudo difuso que se extiende allende cualquier frontera imaginable. El rancho privado donde mora el señor del castillo es conocido bajo seudónimo como Globalidad, así bautizado sin más por don Neo Liberalismo y doña Pos Modernidad, dios él del Fin de la Historia y ella diosa del Final de la lucha de clases fatal.

El alma pone sudor para calmar su necesidad intrínseca, reproducir su fuerza para volver a trabajar. Idiosincrasia marxiana de proletario terráqueo define su esencialidad. Da todo por sobrevivir y una hermosa parte regala al capital, deo gratias plusvalía, siempre por Ti majestad. Así millones de almas, con muda y disciplinada pasividad, se entregan globalmente a la globalidad. Ofrecen lo que saben, otorgan en armonía celestial, y a ritmo de tran tran, sencillamente se van. El beneficio es mutuo, no vayan a creer a Marx (Karl), salario para el trabajo, mucho interés para el capital. ¡Pobres y ricos disfrutan por igual, unos menos y otros más! ¡Viva la libertad de trabajar! ¡Viva la flexibilidad! ¡Viva la diversidad! ¡Viva la precariedad! Sin embargo, esto no es el final.

Al terminar la jornada de para ellos la plusvalía y para nosotros el trabajar, el alma en pena camina hacia la normalidad, un circo público donde todo es propiedad, estamos de vuelta en la ciudad, un espacio patrocinado por el silencio para que todos, incluso todas, que aquí la democracia es radical y no discrimina por género, en la masa la igualdad es el rasero ideal, decíamos que en la urbeurbanidad estamos, estamos por estar, el alma se ha transformado, ciudadano es, nada de trabajar. Atrás quedan 8 horas de esforzado callar, ahora mismo habitamos otra forma de estar… callados, y todo por no desentonar. ¡Ah la polis!, transporte colectivo, correr por llegar en masa, a la familia, al cuarto de estar o bien a la participativa soledad. El hogar: la cena, la televisión, instantes de solaz escape y fugacidad. Entre cuatro paredes hipotecadas (¡al capital!) transcurre el ciudadano su misión vital, no inmiscuirse en líos e ir haciendo sociedad como la gauche divine, apurando con sobriedad la misma mismisidad, ¿qué tal?

Un inciso científico a la vez que estadístico, si hemos contado ok llevamos dos sujetos (pasivos, esto es) sin ninguna identidad, trabajador de 7 a 3, ciudadano de 3 a 7, hasta aquí todo fetén, de lunes a viernes para qué más, en el reino de la precariedad yantar silencio y libar soledad hacen un matrimonio la mar de requetebién.

Nos falta un sujeto para redondear la cantata popular, precisamente el más jovial y dicharachero, el más más en sentido estricto, un alma que se eleva como un espíritu travieso de viernes a domingo en una orgía multidisciplinar. Al grito de viva la diversidad entra en tropel en el centro comercial (antes mercado en tiempos de la modernidad) y allí expande sus dotes culturales de ociosidad como un poseso. A tanto llega su clímax emocional que destruye sus deseos en un sueño irracional, sin advertir que en cada fetiche adquirido va incorporado parte de su yo laboral. ¡Qué más da! ¡Lo material no tiene valor! ¡Lo que cuesta vale más! Ya lo decía Marx (Groucho), es absurdo pensar cuando pensar no tiene precio (no lo dijo Groucho, esta es la verdad, pero podría haberlo dicho cualquiera de los Marx).

Pero ¡oh, contradicción dialéctica!, el weekend también trae su negación consigo, el eclipse total, el consumidor se ha consumido en un samedimanche. Vuelve el lunes, y así toda entera es la globalidad, trabajar por obligación, vivir por instinto, consumir por ser más…

La cantata popular toca a despedida, como habrán observado YO soy el trabajador, el ciudadano y el consumidor en busca de mi propia identidad hecha trizas. Y TÚ, ¿quién eres?

....

Llegará, no lo dudes
Siempre aparece
Cuando menos lo esperas
Es como el tiempo
Se esconde
Pero está, no lo dudes
Va y viene
Y duerme, no lo dudes
Habita entre sueños
No lo dudes, es la caricia trémula
Mira como huye
No lo dudes, huele a esencia
A nada sabe
No lo dudes, ¿oyes?
Mar de dudas que está en ti.

La igualdad hay que trabajarla

El tiempo no tiene sexo, el trabajo tampoco
El tiempo es igual para todo el mundo.

Tener tiempo para la familia, la vida personal y el trabajo es un derecho que nos hace más iguales.

No hay trabajos de hombres ni trabajos para mujeres.

El trabajo es un derecho constitucional. Lo dice el Estatuto de los Trabajadores. Lo proclama la Unión Europea. Y también lo recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Quien desconoce sus derechos fundamentales no sabe lo que se pierde.

Si no exiges que tus derechos se cumplan, la igualdad se convierte en papel mojado, o sea, en un instrumento de opresión.

Corta las discriminaciones, conecta la igualdad
Hay discriminaciones que saltan a la vista. Por razón de sexo. Por cuestiones de edad. Basadas en la fuerza bruta. Distinguiendo por discapacidades. Atendiendo al color de la piel. Son discriminaciones prohibidas legalmente.

También existen discriminaciones que no se ven en una mirada superficial. Que la mujer se dedique porque sí a los hijos, a los mayores y a las tareas domésticas. Que pidan una estatura mínima para acceder a un oficio o profesión. Que soliciten estudios universitarios para barrer las calles. Que establezcan años de experiencia para conseguir el primer empleo. Se trata de discriminaciones que debemos observar con lupa y denunciar públicamente.

Todas las desigualdades que se disfrazan de igualdad formal provocan desventajas particulares para algunos grupos de personas. Siempre hay que tener encendida la luz roja de alerta cuando la igualdad está en juego.




Garantizar la igualdad, negociar colectivamente
La igualdad es ley, pero entre la igualdad legal y la igualdad real hay un vacío de grandes proporciones.

Entre una y otra realidad se interpone la cultura, eso que va con nosotros y nos lleva sin palabras a lo que está bien visto y a lo que no puede ser.

Por ejemplo, la mayoría pensamos sin reflexionar que conciliar la vida laboral, privada y familiar es una cuestión de mujeres en exclusiva. No es cierto. Podemos conciliar todos y todas. Todas y todos debemos conciliar si así lo queremos y necesitamos. Hablamos en primera persona del plural. Nosotras y nosotros. Hemos de negociar colectivamente lo que es un derecho de todas y todos.

Trabajadores y trabajadoras hemos de reivindicar en nuestros convenios la conciliación como un derecho inalienable. Con firmeza. Garantizando la igualdad de trato y oportunidades.

Con planes de igualdad, la conciliación es posible
La Ley de Igualdad obliga a las empresas de más de 250 trabajadores/as a desarrollar Planes de Igualdad específicos en diálogo con los representantes sindicales.

Todas las empresas habrán de contemplar Planes de Igualdad efectivos y velar por su estricto cumplimiento, incluyendo acciones positivas tendentes a erradicar situaciones de desigualdad y medidas concretas (excedencias, reducciones de jornada, permisos y licencias) para hacer de la conciliación laboral, personal y familiar una vía expedita y segura hacia la igualdad universal sin excepciones.

Conciliando sin prejuicios, seremos más iguales por convicción.

Construyendo la igualdad, ganamos en libertad
La igualdad se renueva cada día. Colectivamente.

No existen discriminaciones neutrales. Todas las discriminaciones rompen la igualdad.

La maternidad nunca puede ser motivo ni causa de discriminaciones tácitas o expresas. Ser mujer es un hecho biológico. Padecer de próstata también lo es. La igualdad admite diferencias no discriminatorias.

Todas las decisiones unilaterales del empresario que impliquen discriminaciones directas o indirectas son ilegales.

La negociación entre trabajadores/as y empresarios es el trayecto más democrático para llegar a la igualdad.

Conciliar es voluntario. La voluntad, el tiempo, la necesidad y el trabajo no tienen sexo. Si has de conciliar, hazlo en igualdad de condiciones. Lucha por ello. Reivindiquemos juntos.