El humano prehistérico
fue harto dichoso
desnudo en el paraíso
comiendo almejas y uvas.
Y se le ocurrió darle un mordisco
a una fruta más gorda y más madura,
y Dios, compuesto químico incierto,
se enfadó y echó
al ente bípedo
del jardín privado
de su residencia de verano
también llamada estival.
Fin del festival
biológico,
dio comienzo la precariedad
existencial.
Acabóse la prehisteria
y pasamos a la histeria antigua.
Inventamos la escritura
para dar testimonio
de nuestras paranoias
rutinarias,
maquiavélicas
y, a veces, aburridas.
Fue el clímax (sin orgasmo)
de las religiones,
surgieron muchas vírgenes,
y también muchas putas.
El homo sapiens
dio alguna prueba inequívoca de sapientia
y de felicitas
en el ágora griega
y en las orgías báquicas,
pero todo se borró de la faz
de la Tierra,
con la caída del basto (sí, con "b")
imperio romano.
En el año 1.000
finis mundi apropinquante
y la histeria alcanzó
niveles alarmantes,
pero también interesantes,
los beatos ciudadanos
se desmelenaron
buscaron el pecado
antes de su última cena.
Beatus ille...
Parece que al final,
el mundo no se consumió
en los fuegos del infierno,
o quizás sí,
pero al menos no tuvimos
que soportar
la eterna contemplación
del faldón
y el falo
(porque no creo que use calzoncillos)
de nuestro señor.
La histeria moderna
supuso el renacimiento
de la antigua edad tan bonita
toda ella doradita
de los griegos
y los romanos,
pero también fue la cuna
histérica
de la inquisición,
esa máquina de guerra
con sotana.
Hubo un imbécil que descubrió
por error
y alguna cosa más,
Galileo murió en el asador.
Luego la histeria contemporánea
se posó en nuestro presente,
nos trajo la televisión
con comedias constantes de amor.
Y la "cosa pública"
aún lleva corona,
los curas aún mandan,
los meteorólogos aún se equivocan,
todavía hacemos guerras
y películas éticas
antitéticas,
En las que
Actrices y meretrices
Enseñan las tetas.
Todavía nos masturbamos
con sentido de culpabilidad
por el semen desperdiciado,
pero nos hacemos pajas sentimentales
a diario.
Aún votamos sin criterio
y le lamemos el ano
al patrón
deseándole feliz año
al muy cabrón.
Y nos metemos a una ONG,
le buscamos el punto G
a nuestra conciencia.
Ayudamos al tercer mundo,
nos quedamos sin el curro.
Pero el orgullo
siempre bien erecto,
que somos españoles,
coño,
y es menester
Que se note.
Histeria Contemporánea colectiva II
es la asignatura universitaria de moda,
es una lástima
que no quede gente en las aulas
y las ideas se vendan.
Dame ese billete de doscientos
que me quiero sonar los mocos,
y pásame el valium 300
que los nervios
van a hacer que proteste
y queda feo.
Así me calmo
y esta historia
vuelve a ser histeria
reprimida
colectiva
(mal de muchos consuelo de idiotas)
contemporánea.
Machete al anarcomacho
Hace 12 años

Me encanta.
ResponderEliminar¡¡¡¡Qué bueno!!!!
ResponderEliminar¿De qué compuesto químico está hecho Dios?
De de 2,3-bacanal-1-histerialocacolectivato de ácido irracionalpirúvico...