miércoles, 27 de enero de 2010

EL INFIERNO


Se abre el monedero
Obeso de billetes
De colores
Chillones.
Huele a sangre,
Y a hoguera,
Ya estamos en el infierno.
El demonio
Con cuernos de oro
Y diamantes
Nos mira desafiante
Desde su trono
de acciones
e inversiones.
Va vestido de corrupción,
Y su sonrisa irónica
Nos invita
A aceptar
Papelitos
A cambio de silencio
Y sumisión.

Dios está a su lado,
Ronroneando.

Muchas vírgenes
Se venden
En el mercado.

La ONG’S llevan
Metralleta
Y obligan
A los “pobres”
A comer su pan
Y su mierda.

La paz
Se desespera
Enjaulada.

La tierra
Se marchita,
Se seca.

La utopía
Se aleja.

jueves, 21 de enero de 2010

El Tiempo

Tiempo,
grano de arena en el viento,
invisible, veloz, incomprensible, imparable.

Máquina atroz que arrasa con los buenos y malos momentos,
que no deja tu vida en no mas que recuerdos descontento,
y a velocidad vertiginosa, casi inconsciente quedo.

Buscando tiempo para pensar,
tiempo que nunca llega
¡pido un alto en el camino!

El Tiempo me mira, se ríe y nunca deja de avanzar para alejarnos de lo que es nuestro,
nuestro pasado, nuestra vida,
tiempo en definitiva, pero tiempo solo nuestro.

lunes, 18 de enero de 2010

NO HAY COSA MÁS TRISTE...

Hay cosas tristes
En el mundo,
No penséis en
Cosas
Trascendentales,
No hablo de la muerte,
Ni del suspenso
En algún examen,
No hablo de despechos
Amorosos,
Ni de pérdidas
De dinero.
Hablo, por supuesto,
De apagar los sueños.
Okupamos
Un espacio
Sólo para hacerlo nuestro,
Nuestro, de la humanidad.
Nuestro entero.
Hablamos
De construir
Creando.

Y hoy se cierran
Las puertas
Con candados.

La policía
Defiende
Los intereses
De la mano
Del máster…
¡CEGATOS!


Y nos movemos
Ambulantes,
Nómadas errantes,
En busca
De un lugar
Vacío
Y olvidado
¡PARA LLENARLO
DE PRESENTE!

Qué triste
Es ver
Tapiadas
Las ventanas
Y las puertas
De una casa
Encantada
(okupada)

SIGAMOS ADELANTE.

lunes, 11 de enero de 2010

AS FRONTEIRAS


Onde é que você
Nasceu?
As pessoas
Pensam
Na sua
Pátria
Como
Se fosse
Uma casa
Que eles
Compraram
Com moedas
Nacionais.
Esta ideia
Não é verdadeira.
As linhas
Que desenhamos
Nos planos
São desenhos
De crianças.
Pensamos
Que o mundo
É o nosso
Brinquedo...
BRINQUEDO PERIGOSO!

Onde é que você
Nasceu?

Eu não sou
Espanhola.
Eu não sou
Chinesa,
En não sou
Marroquina,
Eu não sou
Israelita,
Eu não sou
Brasileira,
Au não sou
Americana.
Sou
Terreal,
Mundial,
Universal.
Sou
Nómada,
Errante,
Moro
No céu,
No
Ar livre.
Longe da
Cidade.

sábado, 9 de enero de 2010

Un lindo de discurso de bellas palabras

Al calor del pensamiento único globalizado está emergiendo en España un discurso poscomunista, posmarxista y posmoderno que pretende totalizar el campo de la izquierda. El desamparo teórico en que dejó las alamedas cortadas de cuajo de Allende, el consenso y la transición, y la caída del Muro de Berlín a la izquierda transformadora española se quiere rellenar y revitalizar ahora con presupuestos fundacionales, en apariencia inéditos, construyendo un discurso de laboratorio entre las elites académicas, los líderes de opinión mediática y los dirigentes profesionales sin diálogo directo con la realidad que se vive día a día en la calle.

Es un recetario que esconde y evita el conflicto latente, elaborado a partir de categorías sociopolíticas extensas y no problemáticas con el propósito de llegar a amplias mayorías electorales eludiendo el concurso de la vitalidad ciudadana. En suma, se quiere imponer un discurso que hegemonice sin discusión previa y que se asimile por obra y gracia del miedo atávico al militarismo de la derecha.

Hablamos de un discurso, que bajo la fórmula del debate altruista por arriba, quiere edulcorar y reconducir el tono de las aspiraciones y reivindicaciones de clase a un juego de imagen con las cartas marcadas entre la derechona montaraz de siempre y la izquierdita inteligente y posibilista de toda la vida, o sea, el bipartidismo paralizante PP-PSOE.

La realidad ya no es el campo de batalla de esta izquierda de gurús ilustrados y autosuficientes. Su escenario preferido es ahora el discurso, una competición de esgrima a base de escarceos guerrilleros de baja intensidad donde la sangre no llega nunca al río metafórico de la competición política. En cualquier caso, en esta disputa nadie pierde: el sistema de prebendas hace las derrotas siempre dulces, siempre hay un puesto remunerado en la trastienda pública para recompensar los servicios prestados a la patria común, esto es, la democracia representativa capitalista.

Este discurso blando tiene los siguientes ejes fundamentales precocinados en fogones ajenos a la realidad cotidiana: cambio de modelo productivo y educativo sin postular una nueva sociedad, economía social de mercado bondadosa amén de sostenible, Europa como bandera emocional de enganche poniendo fronteras a la otredad, control de los mercados financieros evitando tocar las estructuras de poder existentes, I+D+i a lo grande sobre bases desarrollistas ancladas en un progreso infinito, fiscalidad atenuada, memoria histórica como pacto entre caballeros y mucha globalización humanitaria de salón a modo de papel celofán que todo lo envuelve en un sorprendente regalo de hermosas palabras.

Esa izquierda diminuta está confeccionando su traje con eufemismos mixtificadores y silencios elocuentes que mirados de cerca dejan ver a las claras sus conciencias anegadas de sueños rotos y adaptaciones descarnadas al pensamiento único.

Jamás hablan de los logros de Cuba ni del bloqueo criminal USA, ridiculizan a Chávez y Morales sin entrar al detalle de sus políticas transformadoras, pasan de puntillas por la experiencia depredadora de China, Palestina ha quedado reducida a un pin de estilo, eluden la crítica a Obama a pesar de seguir embarrado en guerras surrealistas e ideológicas contra el terrorismo, creen en el laicismo como un tótem de tolerancia no beligerante mientras enmudecen ante las ofensivas fundamentalistas de los católicos, nunca les oiremos hablar de explotación pero sí de productividad y piden diálogo social a diestro y siniestro sin escuchar a las bases ni el sentir popular disperso en millones de contenciosos de supervivencia y soledad.

La precariedad que habitamos es de tal envergadura que ese discurso podría tener éxito un instante electoral para caer en el olvido de los pragmatismos superados por la realidad fuerte del día a día. Si callamos, otro discurso suave vendría a reemplazar al anterior.

Es cierto: hay que elaborar un nuevo discurso, pero no podemos dejarlo en las manos y en las mentes de políticos profesionales de pasados heroicos y de técnicos demoscópicos con la vida ya resuelta y futuros bien amueblados. Reflexionemos en voz alta: las elites viven de interpretar la realidad con el propósito de preservar sus intereses ocultos.

viernes, 8 de enero de 2010

CANTATA POPULAR DE TRES SUJETOS PASIVOS EN BUSCA DE SU PROPIA IDENTIDAD

Ese corpiño en pena que transita a paso militar por allá trabaja 8 horas diarias en un complejo industrial, vulgo fábrica, situado en Siglo XXI, una burbuja de cristal de tamaño planetario. Labora para el Capital, un feudo difuso que se extiende allende cualquier frontera imaginable. El rancho privado donde mora el señor del castillo es conocido bajo seudónimo como Globalidad, así bautizado sin más por don Neo Liberalismo y doña Pos Modernidad, dios él del Fin de la Historia y ella diosa del Final de la lucha de clases fatal.

El alma pone sudor para calmar su necesidad intrínseca, reproducir su fuerza para volver a trabajar. Idiosincrasia marxiana de proletario terráqueo define su esencialidad. Da todo por sobrevivir y una hermosa parte regala al capital, deo gratias plusvalía, siempre por Ti majestad. Así millones de almas, con muda y disciplinada pasividad, se entregan globalmente a la globalidad. Ofrecen lo que saben, otorgan en armonía celestial, y a ritmo de tran tran, sencillamente se van. El beneficio es mutuo, no vayan a creer a Marx (Karl), salario para el trabajo, mucho interés para el capital. ¡Pobres y ricos disfrutan por igual, unos menos y otros más! ¡Viva la libertad de trabajar! ¡Viva la flexibilidad! ¡Viva la diversidad! ¡Viva la precariedad! Sin embargo, esto no es el final.

Al terminar la jornada de para ellos la plusvalía y para nosotros el trabajar, el alma en pena camina hacia la normalidad, un circo público donde todo es propiedad, estamos de vuelta en la ciudad, un espacio patrocinado por el silencio para que todos, incluso todas, que aquí la democracia es radical y no discrimina por género, en la masa la igualdad es el rasero ideal, decíamos que en la urbeurbanidad estamos, estamos por estar, el alma se ha transformado, ciudadano es, nada de trabajar. Atrás quedan 8 horas de esforzado callar, ahora mismo habitamos otra forma de estar… callados, y todo por no desentonar. ¡Ah la polis!, transporte colectivo, correr por llegar en masa, a la familia, al cuarto de estar o bien a la participativa soledad. El hogar: la cena, la televisión, instantes de solaz escape y fugacidad. Entre cuatro paredes hipotecadas (¡al capital!) transcurre el ciudadano su misión vital, no inmiscuirse en líos e ir haciendo sociedad como la gauche divine, apurando con sobriedad la misma mismisidad, ¿qué tal?

Un inciso científico a la vez que estadístico, si hemos contado ok llevamos dos sujetos (pasivos, esto es) sin ninguna identidad, trabajador de 7 a 3, ciudadano de 3 a 7, hasta aquí todo fetén, de lunes a viernes para qué más, en el reino de la precariedad yantar silencio y libar soledad hacen un matrimonio la mar de requetebién.

Nos falta un sujeto para redondear la cantata popular, precisamente el más jovial y dicharachero, el más más en sentido estricto, un alma que se eleva como un espíritu travieso de viernes a domingo en una orgía multidisciplinar. Al grito de viva la diversidad entra en tropel en el centro comercial (antes mercado en tiempos de la modernidad) y allí expande sus dotes culturales de ociosidad como un poseso. A tanto llega su clímax emocional que destruye sus deseos en un sueño irracional, sin advertir que en cada fetiche adquirido va incorporado parte de su yo laboral. ¡Qué más da! ¡Lo material no tiene valor! ¡Lo que cuesta vale más! Ya lo decía Marx (Groucho), es absurdo pensar cuando pensar no tiene precio (no lo dijo Groucho, esta es la verdad, pero podría haberlo dicho cualquiera de los Marx).

Pero ¡oh, contradicción dialéctica!, el weekend también trae su negación consigo, el eclipse total, el consumidor se ha consumido en un samedimanche. Vuelve el lunes, y así toda entera es la globalidad, trabajar por obligación, vivir por instinto, consumir por ser más…

La cantata popular toca a despedida, como habrán observado YO soy el trabajador, el ciudadano y el consumidor en busca de mi propia identidad hecha trizas. Y TÚ, ¿quién eres?

....

Llegará, no lo dudes
Siempre aparece
Cuando menos lo esperas
Es como el tiempo
Se esconde
Pero está, no lo dudes
Va y viene
Y duerme, no lo dudes
Habita entre sueños
No lo dudes, es la caricia trémula
Mira como huye
No lo dudes, huele a esencia
A nada sabe
No lo dudes, ¿oyes?
Mar de dudas que está en ti.

La igualdad hay que trabajarla

El tiempo no tiene sexo, el trabajo tampoco
El tiempo es igual para todo el mundo.

Tener tiempo para la familia, la vida personal y el trabajo es un derecho que nos hace más iguales.

No hay trabajos de hombres ni trabajos para mujeres.

El trabajo es un derecho constitucional. Lo dice el Estatuto de los Trabajadores. Lo proclama la Unión Europea. Y también lo recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Quien desconoce sus derechos fundamentales no sabe lo que se pierde.

Si no exiges que tus derechos se cumplan, la igualdad se convierte en papel mojado, o sea, en un instrumento de opresión.

Corta las discriminaciones, conecta la igualdad
Hay discriminaciones que saltan a la vista. Por razón de sexo. Por cuestiones de edad. Basadas en la fuerza bruta. Distinguiendo por discapacidades. Atendiendo al color de la piel. Son discriminaciones prohibidas legalmente.

También existen discriminaciones que no se ven en una mirada superficial. Que la mujer se dedique porque sí a los hijos, a los mayores y a las tareas domésticas. Que pidan una estatura mínima para acceder a un oficio o profesión. Que soliciten estudios universitarios para barrer las calles. Que establezcan años de experiencia para conseguir el primer empleo. Se trata de discriminaciones que debemos observar con lupa y denunciar públicamente.

Todas las desigualdades que se disfrazan de igualdad formal provocan desventajas particulares para algunos grupos de personas. Siempre hay que tener encendida la luz roja de alerta cuando la igualdad está en juego.




Garantizar la igualdad, negociar colectivamente
La igualdad es ley, pero entre la igualdad legal y la igualdad real hay un vacío de grandes proporciones.

Entre una y otra realidad se interpone la cultura, eso que va con nosotros y nos lleva sin palabras a lo que está bien visto y a lo que no puede ser.

Por ejemplo, la mayoría pensamos sin reflexionar que conciliar la vida laboral, privada y familiar es una cuestión de mujeres en exclusiva. No es cierto. Podemos conciliar todos y todas. Todas y todos debemos conciliar si así lo queremos y necesitamos. Hablamos en primera persona del plural. Nosotras y nosotros. Hemos de negociar colectivamente lo que es un derecho de todas y todos.

Trabajadores y trabajadoras hemos de reivindicar en nuestros convenios la conciliación como un derecho inalienable. Con firmeza. Garantizando la igualdad de trato y oportunidades.

Con planes de igualdad, la conciliación es posible
La Ley de Igualdad obliga a las empresas de más de 250 trabajadores/as a desarrollar Planes de Igualdad específicos en diálogo con los representantes sindicales.

Todas las empresas habrán de contemplar Planes de Igualdad efectivos y velar por su estricto cumplimiento, incluyendo acciones positivas tendentes a erradicar situaciones de desigualdad y medidas concretas (excedencias, reducciones de jornada, permisos y licencias) para hacer de la conciliación laboral, personal y familiar una vía expedita y segura hacia la igualdad universal sin excepciones.

Conciliando sin prejuicios, seremos más iguales por convicción.

Construyendo la igualdad, ganamos en libertad
La igualdad se renueva cada día. Colectivamente.

No existen discriminaciones neutrales. Todas las discriminaciones rompen la igualdad.

La maternidad nunca puede ser motivo ni causa de discriminaciones tácitas o expresas. Ser mujer es un hecho biológico. Padecer de próstata también lo es. La igualdad admite diferencias no discriminatorias.

Todas las decisiones unilaterales del empresario que impliquen discriminaciones directas o indirectas son ilegales.

La negociación entre trabajadores/as y empresarios es el trayecto más democrático para llegar a la igualdad.

Conciliar es voluntario. La voluntad, el tiempo, la necesidad y el trabajo no tienen sexo. Si has de conciliar, hazlo en igualdad de condiciones. Lucha por ello. Reivindiquemos juntos.

GOYA: EXPRESIONES DE REBELDÍA

Goya es la estrella indiscutible del Museo del Prado, estando representado su arte pictórico con más de cien cuadros. El pintor aragonés, admirador de Velázquez, es pasión salvaje y exaltación ilimitada. Caprichos, disparates, desastres, horrores, crónica gráfica, todo ello es Goya. Y no se agota ahí, ni mucho menos. Su agreste personalidad llenó abruptamente el siglo XVIII, época del Romanticismo. Padre del expresionismo, gran aficionado a la fiesta nacional y enamorado de las mujeres, la biografía de Goya es un auténtico acto de rebeldía.

El devenir de Francisco de Goya y Lucientes, ya desde su nacimiento en la localidad aragonesa de Fuendetodos en 1746, está marcado por la inquietud, la búsqueda y el hallazgo, siempre sorteando fronteras propias y llegando a espacios no habitados todavía por nadie.

De la ruralidad de Fuendetodos se traslada con su familia a Zaragoza, ciudad en la que conoce al que sería más tarde su amigo del alma Martín Zapater en las Escuelas Pías y entra como aprendiz en el taller de José Luzán.

Su carácter indómito y pendenciero le arrastra de trifulca en trifulca, y en una de éstas tres hombres resultan muertos. Ante la posibilidad de verse involucrado huye a Madrid. Se presenta a concursos pictóricos -sin éxito-, asiste a corridas de toros, da largos paseos y se aficiona a las buenas mozas. Vive su ardor veinteañero con intensidad, pero el dinero se acaba. Madrid es escenario de varios acontecimientos sangrientos y Esquilache, ministro siciliano de Carlos III, el rey alcalde, quiere imponer un mes de cárcel a aquellos que osen utilizar capa larga y sombrero ancho. El motín contra las medidas del ministro termina con la carrera política de éste.

El Goya testarudo que nos han trasmitido los historiadores continúa su senda vital de hacerse a sí mismo. Se va a Italia, tras otra greña, quizás producto de la leyenda, y copia a los maestros italianos, participa en un concurso y la fortuna no le sonríe. Se enamora perdidamente de una muchacha, y por ella, para rescatarla de un convento intenta raptarla, episodio que da con su humanidad en la cárcel. Es expulsado de Roma y siente el sabor del fracaso a los 25 años.

Con la amargura en las entrañas regresa a Zaragoza en 1771, consiguiendo ser profeta en su tierra, después de cinco años de duro trabajo. Decide casarse con Josefina Bayeu, hermana de Francisco, pintor de moda, y Ramón, medalla de oro de la Real Academia de San Fernando.

A los 30 años, Madrid le otorga la oportunidad que estaba esperando: entra como obrador en la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara con un sueldo de 8.000 reales anuales. Adquiere disciplina y toma contacto con el pueblo llano, realizando cartones y tapices de temática popular: "La cometa", "El girasol", "Los jugadores de cartas", "Las lavanderas", "La vendimia", "Los zancos", "El pelele", "La gallina ciega", "El albañil herido", "Los pobres de la fuente"...

Carlos III le recibe en audiencia en 1779 y entra a formar parte de la Academia de San Fernando. Surgen algunas diferencias profesionales con su cuñado Francisco, datando de estos años la pintura realizada para el altar mayor de la iglesia de San Francisco el Grande, "San Bernardino de Siena predicando", que gozó de amplia aceptación por parte del público.

Por entonces, toma contacto con la crema intelectual de la Ilustración: Campomanes, Jovellanos, Cea Bermúdez y el banquero Cabarrús que le introduce en el ámbito de influencia de la Duquesa de Osuna. Le llueven los encargos para casas privadas, compra caballos, no se resiste a la tentación de un coche y manda edificar una casa a la vera del río Manzanares.

Entre las duquesas de Osuna y de Alba, cabezas de círculos irreconciliables, opta por el territorio de la segunda, con la que "todo Madrid" sabe que tiene amoríos secretos, aunque los más aseguran ser fruto de la leyenda que ha acompañado a la figura del pintor aragonés durante su larga y prolífica existencia.

Retrata a Rosario Fernández, La Tirana, protegida de Cayetana de Alba, a su amigo Martín Zapater, a su cuñado Francisco Bayeu y en 1789 culmina una etapa al ser nombrado pintor de cámara del rey.

Nos movemos en un momento histórico convulso, frente a la frivolidad de Carlos IV comienza a levantarse el huracán de la Revolución francesa. La personalidad de Godoy, o su falta de ella, invade el teatro político español. Goya aprende los rudimentos del idioma francés y se entrega a la lectura de la Enciclopedia. Retratos palatinos de María Luisa de Parma, Godoy, Marqués de San Adrián y Conde de Fernán-Núñez son parte de su producción con "La pradera de San Isidro".

El estilo "goyesco", verbenero, anticonvencional e independiente, se va abriendo paso poco a poco.

Silencio creador
Cuando en 1793 su salud se resquebraja y le sobreviene una sordera irreversible, los avatares del destino desconocían que tal vez a causa de ese silencio impuesto, Goya iba a sacar a relucir todo su genio superándose en el infortunio hasta ser considerado el creador de la pintura moderna.

Treinta y cinco años hasta la muerte encerrado en su mundo, pero con los otros cuatro sentidos más abiertos si cabe al entorno y a su interior más profundo. Salen de sus pinceles, entre otras obras, caretas, grupos heterogéneos, contornos deformados, "El entierro de la sardina", "La procesión de Viernes Santo", "La Corrida", "Casas de locos" y cuadros de asunto religioso, "La comunión de San José de Calasanz" y "La anunciación".

Con 49 años cumplidos es elegido director de la Real Academia de San Fernando, en sustitución de su cuñado Francisco Bayeu, fallecido, dimitiendo dos años más tarde por motivos de salud.

Pinta los frescos de la ermita de San Antonio de la Florida, donde yacen sus restos mortales y en el periodo de 1794 a 1799 realiza los grabados conocidos como "Caprichos", que versan sobre el hombre y sus miserias. Ochenta láminas de índole satírica, en la que destaca sobremanera la titulada "El sueño de la razón produce monstruos".

Un año antes de comenzar la serie de los "Caprichos" las ideas de libertad, fraternidad y solidaridad de la Revolución francesa pasan por la guillotina a Luis XVI. Goya se posiciona, con los llamados "ilustrados", contra la beligerancia activa antifrancesa. Napoleón empieza a dar que hablar y en el ámbito doméstico Carlos IV abdica en su hijo Fernando VII, el Deseado.

Pero el empuje napoleónico traspasa los Pirineos e impone a su hermano José, bautizado por el gracejo de la calle con el apodo de Pepe Botella, como rey de los españoles. Con anterioridad a la entronización bonapartista, concretamente el 2 de Mayo de 1808, el pueblo madrileño se revuelve con furia contra el invasor extranjero y Goya acude presto y se erige en cronista inestimable de la desigual y encarnizada batalla, registrando los acontecimientos en sus célebres cuadros "Los fusilamientos", "El 2 de Mayo en la Puerta del Sol", "La carga de los mamelucos" y "El asalto al Parque de Monteleón".

"Los fusilamientos" es una obra fechada en 1814 y participan distintos expertos en señalarla como el principio del movimiento expresionista. Los rostros de los fusilados fueran tomados en bocetos al natural.

¿En qué lado de la contienda se encuentra Goya? Con 62 años de edad, y sordo absoluto, se dedica a vivir. Pinta a José Bonaparte y recibe la Legión de Honor francesa, de la que no hizo uso jamás. Su alma está dividida entre el heroísmo del pueblo y las ideas renovadoras que llegan de Francia, como tantos otros insignes contemporáneos suyos.

Francisco de Goya también retrató a Wellington, jefe de la expedición inglesa que vino a auxiliar a las tropas españolas, y cuentan que ante las opiniones vertidas por el inglés acerca del dudoso gusto del cuadro, Goya esgrimió una pistola que por los pelos no acabó con la vida del militar. Goya, aun sordo y enfermo, mantenía a prueba de bomba una ira siempre dispuesta a desbordarse, al igual que su innegable destreza artística.

La lucha sin cuartel entre franceses y españoles tuvo su reflejo en las estampas denominadas genéricamente "Los desastres de la guerra" ("Montón de cadáveres", "Mujeres acometiendo a los franceses", "No hay remedio" y "¿Por qué?", son algunas de ellas.)

Concluida la conflagración, Fernando VII vuelve al trono y restablece el poder absolutista. Corren malos tiempos para los liberales y para Goya, que se retira a la Quinta del Sordo para decorar sus muros con las estremecedoras "Pinturas negras", entre las que citamos como más relevantes, "El aquelarre", "Dos viejos comiendo sopas", "Perro enterrado en la arena" y "Saturno devorando a su hijo". En la actualidad pueden admirarse en el Museo del Prado, después de separarlas de las paredes y colocarlas sobre tela.

Otra serie de 22 aguafuertes, "Disparates", también entran dentro de lo mejor de su producción (de miedo, de volar, de carnaval, de la bestia, etc.).

Igualmente realizó 40 grabados sobre el tema común de la "Tauromaquia", fiesta a la que fue aficionado de pro, pudiendo reseñarse sin prejuzgar la calidad de los no mencionados, "El famoso Martincho poniendo banderillas al quiebro", "Echan perros al toro", "Caída de un picador", "Pepe-Hillo haciendo un recorte a toro pasado" y "Banderillas de fuego".

Mientras tanto, la historia de España iba y venía sin solución de continuidad. Fernando VII acepta la Constitución liberal de Cádiz y Goya muestra su alborozo a través de la lámina conmemorativa del suceso ¡Divina Razón, no dejes uno!" y en 1823 los franceses y sus "100.000 hijos de San Luis" retrotraen el devenir patrio al absolutismo más abominable, con represión indiscriminada de liberales de todo signo. Goya pinta "El garrote" (Lille, Francia), en referencia a la pena de muerte, y un aguafuerte titulado "El agarrotado".

El pintor aragonés cae en desgracia y ya no cuenta entre los preferidos de la época. Graba litografías, "Monje encapuchado", "Escena infernal", "El duelo" y otras, y parte al exilio de Burdeos. De sus años de extrañamiento son los cuadros "La lechera de Burdeos" y "Los toros de Burdeos", y las litografías "El dromedario" y "El tigre". Muere en 1828 y sus restos son exhumados y trasladados a Madrid 60 años después. Restos que aparecieron sin calavera, desconociéndose la razón de la ausencia, aunque leyendas haylas para todos los gustos.

ÉTICA Y ESTÉTICA
La obra de Goya es de una densidad y variedad digna de elogio. Sus toros, su rostro, su rúbrica son reconocidos en el mundo entero, más allá de los entendidos, como lo prueba el hecho de las colas interminables que se produjeron en 1996 para celebrar los dos siglos y medio que han transcurrido desde su nacimiento. Con los ambientes populares de verbena penetró en la idiosincrasia sin tapujos del pueblo, pueblo que retrató como el mejor de los redactores gráficos en los documentos recogidos a pie de calle durante los días 2 de Mayo y subsiguientes de 1808. Sin embargo, al gran público se le han quedado para siempre en la retina dos de sus obras de menor enjundia, las dos majas, la desnuda y la vestida, ambas, según la leyenda extendida por voces anónimas de dudoso crédito, retratos de la Duquesa de Alba. Pero uno de los hitos en los que el genio de Goya se advierte de modo más exacerbado es en la composición "La familia de Carlos IV", combinando sus pinceladas a base de compromiso ético y belleza plástica, dos ingredientes que no se llevan tan bien como parece a primera impresión.

...

El espejo cayó en el vacío
Y de tus labios me quedó el beso
Estoy en un mar de hielo
Ruinas y recuerdo
Humo que aprieta
Ya pasó
Ahora estoy aquí
Recogiendo las volutas que escapan
Mirando el cielo
Quedo
Absorto
Fijo en la Luna
Tomando aliento de rotos
Y casando un instante
Con los restos
De un cero más otro cero
Y así, pasando el tiempo.

La planète


Il n’y a pas
De salvation pour
L’humanité
Sans la salvation
De la terre.
Pourquoi continuer
A penser au profit ?
La pluie n’a pas de prix.
Est-ce qu’on a besoin
Du papier
Des bancs ?
Non, rien de rien,
On n’en a pas besoin.
Ils brûlen la foret
Avec leur argent
Puor construire
Un hôtel
Nouveau
Pour les puissants.

Mais on ne parle pas
De la salvation religieuse,
Pas de prières,
Pas de Papas.
On parle de la salvation
Terrestre,
De la salvation
De l’eau, des animaux.

Si vous êtes prets...
La planète
Souhaite
Vos actions.

The earth


The only thing I’ve ever known
Is that you are part of this world
So, you can say
You’re weary,
You’ re tired,
You can say there’s
No future
But death.
But what about trees?
Tell me the truth
About the forest,
About the seas.
Don’t thing
The earth
Doesn’t look after
your soul,
Don’t say
You don’t believe
anything
But God.
There’s nothing
In your heart,
Only blood,
So stop beeing faithful,
Stop believing
Without reason.
Beyond what you see now,
There’s an empty and deepty hole,
Make up your mind,
You can change the world.

Yeah, take care
Of the world’s
Wound.
Economics and religion
Don’t have any idea
About nature’s worth.

Come back to your home,
Take the broom,
‘cos we’re going
To clean the waves
Of the ocean blue
and the floor
of the Earth.

miércoles, 6 de enero de 2010

LOA

Loa
A todo
Lo que no se aprende
En la escuela.
Loa
Al agua
Que discurre
Sola,
Sin dueño,
Ni dueña.
Loa
Al poeta
Que consume
Su tinta
En dibujar
Nubes
Con palabras.
Loa
A la mujer científica
Que pierde
La razón
Al escuchar
Su canción
Favorita.
Loa
Al movimiento
Y a las huellas
De los animales.
Loa
A los mil caminos
Que se secan al sol
Tendidos
Sobre el suelo
Pintado
De margaritas.
Loa a las estrellas
Reflejadas
En las pupilas
De todos
Los astrónomos
Y otros ansiosos
Que buscan
La Polar
Para poder llegar
A tiempo
A cualquier lugar.
Loa al fin de las guerras
Y a los besos.
Que se consuman
En cenizas
Los pecados
Y los consuelos.
Loa a la Tierra,
A los desiertos
Y a los océanos.

Reyes

¡Enamorados, prisioneros, indigentes
niños y niñas,
súbditos, guerreros, soledades!
¡Por fin el armisticio anhelado!
Ha llegado el amor efervescente
la libertad de una ráfaga
sacia tu hambre, revienta.
Hoy tocas el tronío almibarado
el poder corriente del agua
la paz tibia del café humeante.
¡Hagamos la guerra
con pateras de alto diseño
con inspirados himnos
con sonrosadas muñecas de trapo
con metralletas de juguete!
¡Se ha firmado una tregua!
Todos somos iguales
iguales que antes
vasallos de una quimera.

Ideología unifamiliar

Una tupida tela de araña tosca e invisible, pero efectiva y resistente a las inclemencias de la crítica, envuelve a la sociedad actual, provocando, conduciendo y, en última instancia, produciendo todo lo que consumimos: estilos de vida, gobiernos, alimentos, saber y noticias.

Se trata de un pensamiento uniforme, nunca evidente, que nos hace iguales en la diferencia virtual a través de un espejismo psicológico universal que debidamente activado elimina cualquier atisbo de respuesta colectiva. Hablamos del egoísmo, de la competitividad, del individualismo-masa que en el acto de compra se reproduce y aprecia en plenitud como consumidor omnipotente, sujeto pasivo controlado y ciudadano de la mayoría silenciosa y adaptada.

Esta red sutil podríamos desenmascararla con el apelativo de ideología unifamiliar. Hay manifestaciones de ella en estratos muy dispares. En lo inmediato, simplemente hay que dejarse caer por una de esas urbanizaciones diseminadas por cada localidad emergente que crece y crece sin topes racionales. Siguiendo a un automóvil 4x4 que sale de un garaje cualquiera observaremos que la ideología unifamiliar estaciona al lado del trabajo entre lamentos de contribuyente violado, cumple sus obligaciones laborales sin inmiscuirse en debates ajenos, al volver a casa se pasa antes por el centro comercial para adquirir una fruslería que será el capricho suntuoso a deglutir por la noche, encargará un tablón de madera sueca de marca en la tienda de bricolage ya veremos para qué y, por fin, llegará al chalet cercado donde sus pequeños chatearán vía msn con un cooperante blanco destinado en Burundi mientras su marido/mujer en la cocina último modelo estará preparando una cena baja en calorías para mantener la inteligencia a raya ante posibles contaminaciones que den al traste con su nido de bienestar particular e hipotecado. En este modelo de domicilio privado, cualquier idea que contenga una pregunta no contemplada en la memoria ram está vedada por la razón de estado, lo raro es marginal, lo marginal es minoría, y las minorías son cosas de antropólogos locos o competencia del ministerio del interior. Una primera característica de la ideología unifamiliar es su endogamia lógicoformal y tautológica, A es A y B es B, A somos nosotros, nosotros no somos B. En su microuniverso digital, ver más allá del yo y la tierra de nadie por urbanizar es ciencia ficción o un documental curioso de La 2 o de la BBC.

Saliendo del recinto de la urbanización residencial, la ideología unifamiliar también germina en ámbitos políticos. La erupción de nacionalismos a la carta es una vertiente moderna de esa ideología peculiar que forma clubes con etiquetas diversas e inocuas, naciones, nacionalidades, comunidades autónomas, corporativismos, colores, banderas, religiones, acentos, gimnasios selectos, colegios privados, equipos de fútbol… Estos clubes apagan nuestra sed de gregarismo al tiempo que nos evitan la soledad de la opulencia, y nos distinguen del otro a la vez que nos permiten sentirnos socialmente incluidos en la horma del mundo global. Se trata de un escalón superior de la ideología unifamiliar, un viaje necesario desde el confort hogareño al teatro de calle predeterminado y previsible, donde los conflictos reales se dirimen y se solapan mediante disputas programadas entre actores que comparten la misma ideología unifamiliar del individualismo encerrado entre las cuatro paredes del edificio capitalista: chalet, coche, vacaciones y educación concertada o privada. Segunda característica de la ideología unifamiliar, vivimos en una sociedad sin clases, en la mejor de las sociedades posibles, el campo de juego son las urnas, entre consulta y consulta, mucha queja de salón, mucha democracia parlamentaria y más consumo privado.

Ética, dignidad y conciencia
En nuestro rápido recorrido por la ideología unifamiliar hemos transitado por sus manifestaciones más externas y obvias, la vivienda conformadora de pautas férreas de conducta y la calle como medio de comunicación y autoafirmación social del yo consumidor de la cultura mayoritaria y uniforme de nuestros días. Queremos ensayar un paso adelante, adentrarnos en la conciencia, ese intangible tan colonizado por intereses culturales no explícitos. Marvin Harris escribió hace ya varias décadas que “la ignorancia, el miedo y el conflicto son los elementos básicos de la conciencia cotidiana.” Para el asunto que nos ocupa, las preguntas a las que deberíamos responder serían, ¿qué ignora la ideología unifamiliar?, ¿de qué tiene miedo?, ¿por qué evita el conflicto? Y quizá una más, ¿dónde reside la dignidad de la ideología unifamiliar?

Lancémonos a las aguas cenagosas de pensar por nosotros mismos…

Es difícil hablar de la ignorancia en la autodenominada sociedad del conocimiento en que vivimos. Sin embargo, lo primero que salta a la vista es que la ideología unifamiliar no sabe que existe como tal, es ignorante de sí misma. Su ausencia de cuerpo ideológico coherente la suple con movimiento constante y acumulación de materialismo visible para sus entornos más próximos: vecinos, familiares, amistades.

Por lo que se refiere a sus miedos, la nota más destacable estriba en que el pánico es el elemento constitutivo de su ser. La ideología unifamiliar tiene miedo en su cuarto de estar, sale con miedo a la plaza mayor, trabaja con miedo al despido y vive su miedo inescrutable porque no tiene conciencia de sí como sujeto coprotagonista y cocreador de la sociedad que habita. La ideología unifamiliar ha tenido que inventarse un otro difuso para otorgarse carta de naturaleza real. Ese otro es un merodeador de sus propiedades legales, la propiedad es su refugio ideológico. Desde este nicho mío es-tuyo no, cualquier asesinato será sancionado como legítimo y en defensa propia.

A priori es mucho más fácil responder a las razones que llevan a la ideología unifamiliar a eludir los conflictos sociales. Ignorancia y miedo abonan el terreno. Su campo de actuación no es lo público, lo público no forma parte de sus querencias, lo público es cosa de políticas para inadaptados. La ideología unifamiliar vive al día, consumir es su proyecto vital.

Cabría pensar que en ese reducto de dignidad donde la ética libra sus batallas más personales, la conciencia, alguna luz roja o quizás verde debiera encenderse para decirnos algo al respecto, pero resulta que la dignidad es una entelequia sometida a tantas presiones que su única salida a día de hoy es la del grito desgarrado o la de la solidaridad de palabra o la de la obra caritativa (o el racismo o el atrincheramiento burgués o las veleidades fascistas). Son los escapes de dignidad bienpensante o acorralada por los cuales la ideología unifamiliar excreta las inmundicias de sus conciencias para no pagar peaje político ni moral en el mundo globalizado que están construyendo en nuestro nombre las elites y acatamos todos con disciplina castrense humanitaria.

Occidentales clase media, jerarcas religiosos, castas autocráticas… Todos somos ideología unifamiliar o nos estamos preparando para ingresar en ella, mientas asistimos en riguroso directo al culebrón cotidiano de las pateras que naufragan, de las guerras posimperialistas, y de dioses, yahvés y alás protectores del inmovilismo… El pensamiento único bipartidista, los sindicatos gestores y los medios alternativos de fachada cultural nos están adoctrinando en la política inocente de la reivindicación fragmentaria; las respuestas totales se derivan a la cloaca.

Escapar de la telaraña urdida por la ideología unifamiliar requiere hacerse preguntas y ensayar respuestas colectivas en voz alta. Manifestarse contra la invasión de Iraq estuvo bien, pero no es suficiente. Promulgar una ley a favor de los matrimonios entre homosexuales es correcto, pero hay más. Firmar acuerdos por arriba sobre empleo entre empresarios y sindicatos puede no perjudicar a los trabajadores, pero los beneficios siguen intocables para los de siempre y subvencionados con el dinero público de todos. Con objetivos pequeños, reivindicaciones tímidas y políticas coyunturales, la ideología unifamiliar echará raíces profundas en el siglo XXI, ¿esto es lo que queremos?

lunes, 4 de enero de 2010

La voz de Gaia

“Oh tú, humano, dime, ¿por qué te rebelas contra mi divinidad?

¡Yo, Gaia, que después del Caos me fui construyendo pensando en tu venida!

¡Yo, que parí el Cielo para darte un techo de luces misteriosas!

¡Yo, que extendí los mares desde mis propias entrañas para que conquistaras el mundo!

¡Yo, que hice el Tiempo para que soñaras con el amanecer, te solazaras a la orilla del crepúsculo y subieras a la noche con la suavidad de una promesa!

¡Oh! ¿Qué mal te he causado?

¿No ves mi sangre derramada?

¿Eres incapaz de sentir mi profundo dolor?

¡Oh, humano, sin ti derivo desamparada, mas contigo que sola voy!

¡Triste destino el mío, dar vueltas para nada o caer en la sima del olvido!”

La opinión pública y el sentido común

Se pretende que el sentido común sea el precipitado histórico de una forma de ser de un colectivo dado. Así, se puede hablar de la idiosincrasia inmutable de los españoles, los musulmanes, los gitanos o categorías similares. El sentido común generaliza y no atiende a matices. Inventa valores esenciales e incontrovertibles. Se expresa en las tradiciones ancestrales de un pueblo originario pretérito.

Por su parte, la opinión pública se mueve dentro del sentido común vinculándose de manera estrecha con el estado de ánimo de ese colectivo al que hemos hecho alusión antes. Se trata de un concepto mucho más restringido, movedizo y puntual. La opinión pública cambia en función de los avatares de la actualidad, si bien su extensión es igualmente vasta y encubridora de las sensibilidades particulares de la sociedad a la que se refiera. Maneja a distancia ítems de mutación previsible. Su modus operandi siempre viaja en la modernidad autorreferente y sin atributos.

Ambos conceptos son poderosos instrumentos políticos e ideológicos del poder establecido en las democracias dirigidas capitalistas para interpretar a su conveniencia el pulso vital de sus administrados o ciudadanos.

Mediante el sentido común se reduce la sociedad a un único palpitar colectivo, creando un falso consenso entre las diversas inquietudes y clases sociales. Aquellos que se salen del sentido común son tachados de antipatriotas, radicales o extremistas. Fuera del sentido común sobreviven las minorías librepensadoras, étnicas, inmigrantes o irreductibles de diferente tipo.

A través de la opinión pública, debidamente manipulada por los medios de comunicación, se introduce pensamiento en la masa amorfa, destilándose un sucedáneo edulcorado de democracia directa casi instantáneo: una especie de colacao con ínfulas pseudocientíficas. Los que no entran en esta estadística se sitúan ipso facto en las cunetas del tiempo real. Son los marginados, delincuentes, locos y contestatarios del sistema imperante.

Sentido común y opinión pública son los principales dispositivos de control social de la ciudadanía. Constantemente se alude a ellos por parte de las distintas elites como justificación inapelable de sus derivas políticas, ideológicas y sociales.

El sentido común, por su composición intrínseca, es el recurso más blandido por la derecha, mientras que la opinión pública, quizá de menor contenido ideológico, es el instrumento preferido tanto por la izquierda socialdemócrata como por las derechas en sus distintas versiones. El sindicalismo de gestión también utiliza las dos estrategias para atenuar o desactivar a sus cuadros y afiliados más combativos.

Merece la pena resaltar que contra el sentido común se peca por exceso de idealismo y contra la opinión pública por defecto de posibilismo. Eso dicen las elites, esto es, aquellos que no precisan el sentido común ni la opinión pública para poder ser ellos mismos, dar sentido a sus vidas y tener opinión propia. Resulta curioso observar como las elites no forman parte del sentido común ni de la opinión pública: son ellas quienes las conforman para seguir instaladas sine die en su pedestal de privilegio.

En definitiva, el sentido común mata de cuajo la libertad de expresión porque hay que ser lo que se es, y la opinión pública asesina con alevosía sorda el diálogo entre intereses dispares. Ambos conceptos quieren lo uno e indivisible por encima de la pluralidad existente y de la creatividad espontánea.

La dictadura ideológica en que vivimos es producto directo del sentido común y de la opinión pública. Ir contra ambas es derribar la derrota unívoca y unidireccional de la globalización en marcha. Por tanto, bienvenidos sean los gritos autónomos de Chávez, Morales, Correa, Cuba, Eduardo Galeano, Noam Chomsky, Naomi Klein, el feminismo, Vía Campesina, la altermundialización y de la rebelión personal y local en cada rincón del planeta que se realiza durante la cotidianeidad del día a día. Cada grito contracorriente es un golpe, por pequeño que sea, a la explotación del trabajo y la colonización de las mentes, a las guerras humanitarias y al terrorismo de Estado, por la igualdad y el laicismo. Por cada grito público supura una injusticia del sistema capitalista. Gritar es la ética primaria del que no se resigna a consumirse en su mismisidad narcisista.

CASANDRA

-Troya caerá

Los hombres no hicieron caso. Paladines, soldados, lugartenientes, todos estaban imbuidos en la configuración de la estrategia que seguirían en la lucha contra los aqueos. El dios había castigado a la sacerdotisa: nadie daría por ciertas sus palabras, jamás.

“¿Y quién se extraña de ello?-pensaba Casandra-Yo, iluminada por los dioses, hago profecías, leo el futuro en las estrellas. Si, de algún modo, alguien llegara a creer mis palabras; si los troyanos dieran crédito a mis predicciones fatalistas sobre el fin de Troya, es seguro que pondrían todo su esfuerzo en evitar tal desastre. De este modo, mis augurios se considerarían falsos, pues yo habría anunciado la muerte y los hombres, habiendo creído mis palabras, habrían evitado tal muerte, convirtiendo en falsas mis palabras. Así, yo, Casandra, quedaría como mentirosa. Si Troya permanece en pie, no seré más que una charlatana tremendista.”

-Troya caerá-repetía con cansina seguridad

domingo, 3 de enero de 2010

Ecovitalismo

Leer el poema La lista de lo necesario, de Bertolt Brecht.

No matar el tiempo: autogestionarlo. Caminar hasta el horizonte para volver al principio: escribir un relato del viaje. Escuchar el silencio con los ojos abiertos. Acariciar las sonrisas que no se venden. Cultivar la amistad con nuestras propias manos. Disolver la personalidad en el viento. Besar el agua y dejarla correr. Detenerse un instante: llenarse de alrededores.

Colmar el espacio de voces y miradas colectivas. Editar las sinfonías en el disco duro de la memoria. Seguir adelante con los pies desnudos. Dar sentido a cada paso; sentirse un momento del universo. No humanizar la materia sino vivirla en su misterio; no cosificar las emociones ni los sentimientos. Aprender de cada historia; hacer historia sin pretensiones vanas. Acomodarse bajo la sombra de un árbol.

Respirar profundo hasta tocar fondo. Echar un envite al aire. Perder el aliento: renovarse. No dejarse llevar por la sed: beber lo justo. Participar de la mesa común: no construir alambradas de egoísmo.

Piensa que nada es tuyo, que nada es de nadie, que nadie tiene derechos naturales sobre nada. Destruye con palabras los gritos de guerra. Nunca te calles si tienes algo que decir.

sábado, 2 de enero de 2010

Gritos ahogados, islas desiertas

El trabajo en precario
La tigresa: el macho látigo
El consumo esquizofrenia

La bomba solitaria
La cristiana absolución de los pecados
El inmigrante fuera de sí

El niño jugando a la guerra
La adolescencia creando héroes virtuales
El adulto llegando a ser propietario

El pobre al morir de todo
El dinero riéndose a carcajadas
La opulencia asesinando por nada

El tiempo mudo
La sociedad callada
El mundo mirando a otro lado

Nadie, inmensidades
Islas desiertas abarrotadas
Gritos convertidos en arte

Partículas mecidas por el viento
Existencias mercancía
Vidas transformadas en residuos reciclables