lunes, 4 de enero de 2010

La voz de Gaia

“Oh tú, humano, dime, ¿por qué te rebelas contra mi divinidad?

¡Yo, Gaia, que después del Caos me fui construyendo pensando en tu venida!

¡Yo, que parí el Cielo para darte un techo de luces misteriosas!

¡Yo, que extendí los mares desde mis propias entrañas para que conquistaras el mundo!

¡Yo, que hice el Tiempo para que soñaras con el amanecer, te solazaras a la orilla del crepúsculo y subieras a la noche con la suavidad de una promesa!

¡Oh! ¿Qué mal te he causado?

¿No ves mi sangre derramada?

¿Eres incapaz de sentir mi profundo dolor?

¡Oh, humano, sin ti derivo desamparada, mas contigo que sola voy!

¡Triste destino el mío, dar vueltas para nada o caer en la sima del olvido!”

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