Deberían construir cementerios
para elefantes humanos
enfermos incurables del alma
gentes errantes
inadaptados e indigentes.
Yacerían en las afueras
de cualquier parte
al lado de un vertedero
donde el sol abrasa
bajo ciénagas insondables
en oscuridades sin fin.
Sería un destino de amor
cavar tumbas para tantas soledades
que se convirtieran en humus
de generaciones venideras
llenas de alegría y vida intensa.
Enterrar vientos no cuesta nada.
Pongámonos a ello.
Ya empieza a ser tarde.
Machete al anarcomacho
Hace 12 años

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