Vengo de la calle bastante jodido. Mucha gente, coches en exceso, fuegos artificiales a mansalva, demasiado alboroto para tan exiguo cesto. Voy a tomarme un receso reflexivo, te invito, os lo regalo: porque es gratis, porque así lo quiero y porque puedo.
Desconozco a qué viene este ajetreo tan confuso, tan profuso y tan difuso (disculpas por el vil uso de adjetivos tan al uso, es la costumbre de eslóganes fáciles para mentes uniformes). Prosigo… ¿Celebramos algo nuevo o lo mismo de siempre? Yo rompo aquí una lanza por hacer trizas la tarjeta de crédito. Porque lucho mi libertad en compañía de los/las que luchan a pecho descubierto, porque así lo quiero y porque puedo.
Sé que a días vista es fin de año, ¿y…? ¿Todo por eso? ¿Te-os parece razonable tal empeño? Yo soy materialista pero no fetichizo las relaciones humanas por objetos hueros. Me niego, rotundamente confieso: no contéis conmigo para este sarao de engaños, porque lo tengo claro, porque así lo quiero y porque puedo.
A pesar de lo expuesto, sigo localizable incondicionalmente para algunos pocos eventos: un beso, un vino, una caricia, un abrazo, un paseo, un apretón de manos, una conversación amable, un yantar sincero, una mirada cómplice, un viaje introspectivo, cualquier trabajo digno, la sociedad justa que por algún no lugar ignoto debiera estar viniendo… No hablo de sexo vano sino de erotismo complejo, de vivir con intensidad contradictoria lo que queramos más allá del deseo inmediato. Soy receptivo a propuestas inteligentes y al diálogo franco.
Si pensáis que me he puesto muy serio es que no me conocéis, sin embargo al instante bajo o subo un peldaño. ¿Estamos ya a idéntica altura? Pues eso, que si te u os debo algo, lo abono al momento. Si es al contrario, no juegues o juguéis con mi esfuerzo. Tengo en la máxima consideración el trabajo ajeno, tanta como el mío propio (y exijo recíproco trato y respeto). En cuestiones vitales, echo el resto, habrás o habréis de comprenderlo, pues en ello me va la vida, es simple entenderlo, verás, veréis, comer, vestirme y darme al otro/a con dignidad plena. Nada más para eso. Mis necesidades de consumo son frugales, pero mis principios irrenunciables se alimentan de ellas (así es la cosa dialéctica). Ya termino…
Mi mensaje es sencillo a la par que directo: de igual a igual, todo lo que soy es tuyo, vuestro. Te-os lo digo sin dobleces ni palabras adornadas de brillantes. Y, por supuesto, no se me olvidaba, ¡felicidades!
Machete al anarcomacho
Hace 12 años

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