Te espero donde el ocaso, allí donde se extingue el instinto y se pierden las miradas.
Ven lentamente, no te acicales demasiado, me reconocerás enseguida, voy contigo desde el principio.
Al doblar la esquina observarás que no hay nada, habrás alcanzado la plenitud. Quédate, es la última esquina de un lugar llamado quimera.
A lo que has dejado no vuelvas la vista, alguien lo habrá hecho suyo ya, alguien que sigue tus pasos.
Si quieres no digas nada, tu actitud lo dice todo, pero piensa que ese silencio que provocas adrede es un derroche de debilidad malsana.
Para disfrutar de la vida hace falta muy poco: millones de cosas. Para transmutar un instante en eterno se precisa un poco más: todo lo que no puede comprarse.
¡Cuánto cansa vivir! Y, sin embargo, caminamos hasta el agotamiento. Yo querría ser Menipo para tomarme el trayecto con cinismo y el anochecer con humor. ¡Perra vida!
Seguir la huella del espíritu no lleva a ninguna parte; la estupidez, por el contrario, nos lleva en volandas a cualquier sitio. Viajar es un misterio insondable y hacer turismo una opción insoportable.
Bajo la telaraña de seda de la esperanza pura bulle un mundo sin horizontes, de caricias, de miradas, de amor sin palabras…, un eldorado bordado en el aire.
La melancolía es como la lluvia; el sexo, un trueno; el rocío de la mañana, un tren partiendo sin mí. Todo lleva el signo inconfundible de lo efímero, el vaho, el grito, el adiós…
Estoy rodeado por completo, indefenso, desnudo, sin salidas al exterior. A pesar de la dramática situación, no tengo miedo. Estoy a muerte contigo, soledad, contigo y con nadie más. Con nadie, contigo y conmigo mismo. ¡Qué multitud más heterogénea!
Machete al anarcomacho
Hace 12 años

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